Fe y Caridad se vivió en la XXII Jornada Mundial del Enfermo

Eucaristía

Eucaristía

La Jornada Mundial del enfermo se celebró con Eucaristías sentidas en varias jurisdicciones del país, dedicadas a las personas enfermas. Monseñor Rene Coba, Auxiliar Vicario de la Arquidiócesis de Quito, ofició la Santa Misa en la Iglesia de Miraflores, concelebrada por varios sacerdotes.

La Santa Misa fue motivo suficiente para ver a mujeres y hombres de todas las edades, que se unieron a esta fecha especial dedicada a las personas aquejadas por algún tipo de enfermedad.

Sin embargo, hay que resaltar la presencia de esos rostros curtidos por el pasar de los años que estuvieron pidiendo por su salud, que Dios les conceda su gracia y amor paras seguir enfrentando su dolencia. La presencia de estas personas animó a los concurrentes a recordar que en sus familias también existe alguien enfermo.

En su homilía, monseñor René Coba exalto y animó a las familias para que tengan paciencia y no se olviden de sus enfermos. Dijo que en cada enfermo está la presencia de Cristo, por lo que debemos ser generosos y depositar todo nuestro amor en ellos.

Recordó que el Santo Padre ya lo dijo: “Es la ocasión propicia para colocar a las personas enfermas al centro de la comunidad. Recen por ellas y con ellas; la Iglesia reconoce en los enfermos una presencia especial de Cristo sufriente, también nosotros debemos dar la vida por los hermanos”.

Las parroquias que participaron de esta eucaristía en la Iglesia de Miraflores fueron: San Pedro y San Pablo Vicentina, Chimbacalle, Capilla del Carmen, Santa Clara de San Millán, y Santa Ana de Nayón.

Agradecemos la invitación que nos hizo la Hna. Ruth Segarra para acompañarla en esta Jornada, pues nos permite renovar nuestra misericordia y estar junto a quienes necesitan el cariño y la preocupación de quienes, gracias a Dios, estamos bien de salud.

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