La ternura familiar llenó La Casa Grande

Crianza con ternura.

Crianza con ternura.

Con más invitadas/os que nunca, y dedicados al tema de la ternura en la familia, La Casa Grande, la voz de Cáritas, estuvo dedicada a dar a conocer el trabajo de la Pastoral de la Familia, ámbito de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana a cargo de Cecilia Herrera.

Crianza con ternura fue el tema central del Taller realizado en Quito, durante el 19 y 20 de marzo en Conocoto. “Este es un programa ampliado, trabajado desde una plataforma que parte del convenio establecido entre la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, la Pastoral de la Crianza de Brasil y Visión Mundial, dándole a los talleres un enfoque de desarrollo integral para nuestra niñez. América del Sur y el Caribe conforman la zona más violenta del globo. Las políticas de mano dura no han dado resultado, y nosotros proponemos la ternura y el amor que sanan, restauran y transforma, convencidos de que  sirvan como estrategia para el desarrollo de nuestra niñez”, explica la Dra. Anna Grellert, asesora regional de desarrollo integral de la niñez, de Visión Mundial.  La Dra. Anna se remonta a la ternura como actitud de transformación a los tiempos de Paulo Freire quien, a su vez, hizo eco de las palabras de Jesús.

DibujosPor su parte, Juan Carlos Freire, quien forma parte de la Pastoral Familiar de la parroquia Santa Anita, Barrio Nuevo, al Sur de Quito, comentó su participación en este Taller: “El taller-retiro es una recarga de pilas para nuestra fe. Las exposiciones nos ayudaron mucho para que la Pastoral Familiar continúe sirviendo desde la fortaleza del yo interior. El P. Efrén Santacruz nos dio una rica charla, al igual que las otras conferencias. En estos encuentros es cada vez más claro que los cursos de capacitación nos permiten llegar a las parroquias con más fuerza. En mi parroquia damos cursos prematrimoniales, también atendemos a familias en crisis, y cubrimos los sacramentos de la Comunión y la Confirmación. La ternura va ligada a la misericordia que nos pide Dios, convirtiéndose luego en amor. Como hombres, nos estamos preparando para asumir la ternura, que no es un privilegio femenino. Debemos formarnos, como hombres, en la ternura y la misericordia al prójimo”.

Para Jorge Heredia, también de la Pastoral Familiar de la parroquia Santa Anita, “… la falta de ternura que evidenciamos los hombres se debe al machismo. Hace 10 o 15 años nadie pensaría en la ternura masculina; ahora han mejorado las cosas, y los hombres cedemos, dando apertura al amor que nos enseñó el Señor, más todavía si hablamos de la familia. Hay que cambiar la mentalidad de que el hombre solo tiene que llevar dinero al hogar: también debe llevar amor, mucho amor para su familia”

La Hna. Gisella también asistió a este Taller: “La familia es el centro de la vida social y humana, y en ella deben primar el amor y la ternura, sobre todo la masculina, para que ese amor se derrame a las hijas e hijos. La familia debe ser evangelizada y evangelizar a su vez. Cuatro quintas partes de la humanidad no conocen a Cristo. Hay misión en toda parte, no solo en la periferia. Las y los misioneros nacen de una familia. Me llenó de alegría estar con gente que pone a Cristo como centro de su vida”.

Verónica Luna, quien forma parte activa de la Pastoral de la Familia en Santa Anita, asistió por vez primera a un Taller de evangelización en la familia. “Debemos dar ejemplo en casa, en la familia, para poder evangelizar a otras familias. Estos talleres me motivan para seguir evangelizando en la parroquia. Mi marido y yo tratamos de dar amor y ternura a nuestras  tres hijas para ir sembrando el amor en un mudo difícil”.

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