La provincia de Morona Santiago tiene más de 60 años de fundada. Su población (150.000 personas,  mayoritariamente de la nacionalidad Shuar y colonos) tiene a Méndez como sede del Vicariato Apostólico. El P. Alberto Dellallacoma es el responsable de la acción apostólica de la provincia; su origen italiano se ha perdido relativamente, luego de permanecer en Ecuador por más de 44 años, la mayoría de ellos en labor misionera.

En esta semana, Macas ha servido como sede al primer encuentro de la Red Amazónica, conformada por los seis Vicariatos de la región oriental. Hemos tenido la oportunidad de entrevistar al P. Alberto, con el fin de que nos dé a conocer cuáles son los desafíos para el Vicariato de Méndez en este año 2015.

Para este año que se inicia, el Vicariato de Méndez terminará de configurar un mapa de las verdaderas necesidades de sus habitantes, con el fin de dar un acompañamiento preciso y poder así remediar las múltiples dificultades que vive la provincia en particular. Unido a la REPAM (Rede Eclesial PanAmazónica), el equipo pastoral coordinado por el P. Alberto se dedicará a responder los requerimientos espirituales y materiales de los habitantes de la provincia oriental.

Pero el principal desafío para este año en el Vicariato de Méndez es crear en cada parroquia una Cáritas Parroquial. Es desde la base parroquial que se construye comunidad, y si en cada parroquia hay una Cáritas, la misión evangélica de nuestra Iglesia podrá hacer más eficaz su labor y aportar para que cada ser humano que habita este territorio tenga una vida más digna.

«Eshuar 2sta labor surgida de las Cáritas Parroquiales se evidenciará en cada escuela y colegio de la provincia. Así se hará real la intención de solidaridad y colaboración con toda la población. Los proyectos que emprende el gobierno son grandes e importantes, pero no llegan a beneficiar directamente a la población y tampoco alcanzan a dar solución a problemas concretos que sufre cada persona», expresa el misionero.

Por otro lado, el P. Alberto considera que la presencia del gobierno es evidente y positiva, pero no prepara a la gente para que ella misma sea capaz de analizar y transformar su propia realidad. Las ofertas llueven, pero son esporádicas y todavía no surge la verdadera participación ciudadana. Hacen falta los proyectos que den un crecimiento humano que transformen la difícil realidad social que viven los habitantes de la provincia y, en general, de la región amazónica ecuatoriana.

“Meter en el corazón de la gente una idea verdaderamente cristiana es otro de los desafíos del Vicariato de Méndez para este 2015. La Iglesia, con menos recursos que el Estado, tiene la gran ventaja de asumir la dimensión espiritual. Cuando esta identidad religiosa alimenta la acción de la gente, las acciones de la comunidad se convierten en un motor para el verdadero desarrollo de la gente”.

Así piensa este misionero de origen italiano que, con estoicismo y amor, ha dedicado más de 44 años de vida a una labor misionera que se convierte en ejemplo de servicio al prójimo. Padre Alberto, que el Señor dé a usted mucha fuerza y claridad para comandar una labor en pro de quienes merecen una vida mejor.

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