Humanización del servicio de salud

La Dra. María Elena Acosta, infectóloga de la Maternidad Isidro Ayora de Quito, nos hizo una síntesis de su conferencia dictada a quienes asistieron al Encuentro Nacional de la Pastoral de la Salud en Quito, entre el 27 de febrero y el 1 de marzo. “Me gusta colaborar con instituciones como Cáritas, porque tienen capacidad para visibilizar y sensibilizar a muchas personas. El tema de mi charla “Humanización del servicio de salud” se centra en reconocer que hay un adelanto tecnológico y científico en el campo de la salud, pero nos estamos olvidando del ser humano.

“No podemos olvidar que estamos frente a un ser humano,  y debemos comportarnos como seres humanos, sensibles, afectivos, cálidos. La tecnificación en la salud es buena, pero debe ir de la mano de un trato digno para con quienes padecen alguna enfermedad. Humanizar esta atención redundará en la mejoría de quienes han perdido la salud”.

“Hay ocasiones en las que se trabaja no en función del paciente sino de la institución que presta el servicio de salud y de los intereses económicos de dicha clínica u hospital. Nos olvidamos de tener en cuenta la parte anímica, el estado integral del paciente. Los aspectos emocionales de un enfermo o enferma pueden ser clave en su tratamiento. Cuando un paciente percibe que es tratado con calidez, hay una predisposición que aporta a su sanación. La intención de mi charla es esa: en medio de un marco científico, enriquecer la sanación con aspectos emocionales, afectivos y anímicos que generan mejoría. Como profesional de la medicina, doy fe de que muchas enfermedades se curan con un poquito de afecto”.

“El cristianismo es un ejemplo de calidez para con el enfermo. El cristianismo humaniza la relación entre el doliente y quien lo cuida o trata. Al cristianismo no le interesa el factor económico del paciente; al contrario, está llamado a dar consuelo a quienes menos tienen y siempre trabaja con las personas más vulnerables. El cristianismo da bondad, da caridad personal. Ojalá pudiéramos proyectar este mensaje de amor cristiano a todas y todos los que trabajan en la salud.

“Los procesos de humanización del servicio de salud están íntimamente ligados a los valores cristianos. Es el respeto ligado al cariño. La tecnificación en salud no puede matar a ese ser amoroso que nos habita, ese ser capaz de dar amor a quien lo requiere; la tecnología no alcanza a dar lo que el cristiano ofrece al paciente: comprensión, escucha, cariño, interés, calidez y consuelo.

El aporte, o mejor, el apoyo espiritual que brinda el cristiano a las y los enfermos puede cambiar el rumbo de una dolencia y logra sanar el alma; sanada el alma, es seguro que el cuerpo responde positivamente. Por eso es tan importante el amor que da el cristiano a quienes están enfermos”.

Gracias por esa afirmación, Dra. María Elena: las y los cristianos damos amor, reflejando en acciones lo que nos enseñó Jesús y lo que el Papa Francisco expresó a raíz del Día Mundial del Enfermo: “Todo tiempo dedicado al enfermo es tiempo santo”. Practiquemos la santidad dando consuelo a nuestras hermanas y hermanos dolientes.

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