6, 7 y 8 de julio: El Papa Francisco en Ecuador

Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, ha confirmado las fechas en las que Su Santidad estará en Ecuador, para luego visitar Bolivia y Paraguay. Se hace así realidad la promesa papal expresada a su regreso de Filipinas y Sri Lanka –en enero de este año–.  En rueda de prensa conjunta con autoridades de la Iglesia ecuatoriana, el presidente Rafael Correa confirmó que Francisco estará en Quito y Guayaquil: "Felizmente, cambiando el itinerario, el Santo Padre también visitará Guayaquil".

"Que esta visita del papa Francisco sea un llamado a nuestra conciencia para redoblar esfuerzos, para luchar por un mundo en general, pero en particular, por un continente, un país más equitativo y, sobre todo, para luchar contra ese atentado a la dignidad humana (...) que es la pobreza"; esta es una parte de las declaraciones ofrecidas por el mandatario ecuatoriano en  esta rueda de prensa conjunta.

La alegría de Ecuador y sus dos países hermanos honrados con la visita de Francisco ya es notoria. El presidente boliviano, Evo Morales, manifestó su complacencia por la aceptación de Francisco a visitar Bolivia. En Quito se anuncia una Santa Misa en el Parque Bicentenario, y en Guayaquil tendrá lugar una Eucaristía similar, a la que con seguridad asistirá la gran mayoría del pueblo católico del Puerto Principal.

Es muy posible que la visita papal a estos tres países suramericanos esté antecedida por la aparición de su próxima Encíclica, cuyo tema central será la ecología. Ecuador y Bolivia son dos naciones privilegiadas por la biodiversidad y las riquezas naturales, pero ambas tienen serios problemas ambientales.

La REPAM (Red Eclesial Pan Amazónica) ha denunciado los graves daños ambientales causados por la minería y la extracción maderera y petrolera, con prácticas nocivas al medio ambiente y, sobre todo, a las comunidades de indígenas y colonos que habitan en la región amazónica.

Los casos ITT en Ecuador y TIPNIS en Bolivia son muestra evidente de la codicia empresarial internacional y sus mega-proyectos extractivos. El apoyo papal a la REPAN ha sido incondicional, pues sabe de su labor custodia, y confía plenamente y alienta la labor de la Red Eclesial Pan Amazónica en defensa de la vida y de las comunidades indígenas que la habitan. Ojalá el problema ambiental sea uno de los temas abordados por el Papa y los presidentes de Ecuador y Bolivia.

Para Cáritas, para la Iglesia Católica y para el país en general, es motivo de regocijo la visita papal. Será un refuerzo a su contundente pedido: una Iglesia en salida, que busca, que va al encuentro de quienes necesitan del amor de Dios, de la fraternidad cristiana, de la dignidad y la vida en constante crecimiento, en continuo andar, en indeclinable decisión de construir el Reino de Dios en la Tierra. Más aún, reforzará ese imperativo categórico cristiano de ser custodios de la Tierra.

Desde ya, y con regocijo inmenso, todas y todos los ecuatorianos te decimos: ¡Bienvenido, Papa Francisco!

Imagen vía flickr.

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