“Tomen, esto es mi cuerpo” (Mc 14,22b)

La fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, (Corpus Christi), hace presente la relación de Dios con su pueblo y del pueblo con Dios. Un aspecto fundamental es la fidelidad de las promesas de Dios, porque cumple y acompaña al pueblo, no lo deja solo ni que muera de hambre. El libro del Éxodo, presenta esta dimensión del Dios de la alianza. El pueblo que clama al Señor en la necesidad y Dios que está pronto a responder, a satisfacer dando lo que el pueblo necesita.

La característica fundamental de esta fiesta, se enfatiza en la Palabra que se proclama hoy: Dios se da, se entrega, está pronto a “dar” al hombre lo que le pide, es un Dios cercano y familiar, es el Dios de la confianza, el que responde a la necesidad concreta del ser humano. Pero, en Jesucristo, el Dios cercano se manifiesta visiblemente,   no da solo lo que necesita, sino que se da, se entrega El mismo, se da como alimento de vida, de comunión, de esperanza, de reconciliación y de paz. Jesucristo, se entrega totalmente, a la humanidad, y quiere estar presente siempre “yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo”.

Esta es la caridad de Dios, el amor que se manifiesta con profundidad, su entrega y presencia son el signo del gran amor con que ama a la humanidad; porque no hay amor más grande que el “dar la vida por los amigos”, y Jesucristo, dio todo hasta su vida para estar con nosotros.

La presencia de Jesús, es un llamado constante a toda la humanidad a vivir con él y cumplir el mandato que hizo en la noche del jueves santo: “Tomen, esto es mi cuerpo que se entrega por ustedes, hagan esto, en memoria mía”. Las palabras de Jesús, son un mandato a cumplir lo que El hizo, se entregó por todos y para todos, y pide hagamos lo mismo, en memoria suya; por eso, el seguidor de Cristo, debe hacer lo que hizo el Maestro, debe seguir su camino, debe entregarse a Él, entregándose a los hermanos, manifestando concretamente su amor y su Caridad, porque la Caridad de Dios, desborda en la caridad y entrega de Jesucristo.

La fiesta del Corpus Christi, es la fiesta de la Caridad, del verdadero amor, de la entrega total y de la cercanía de Dios, por eso es la gran oportunidad para celebrar el día de CÁRITAS, hacer visible el amor de Dios en la entrega al hermano. La Iglesia Ecuatoriana, ha instituido este día, como el día de Cáritas y todas las parroquias deben vivir este día con amor y como una fiesta de la Caridad. Cristo se entregó a sí mismo por todos, ahora nos toca a todos los miembros de la comunidad parroquial, de la Iglesia entera, entregarnos por amor al servicio, en particular de los más necesitados.

La Cáritas Parroquial es el organismo pastoral que tiene la responsabilidad de animar,  promover, coordinar el testimonio dela caridad en la comunidad cristiana siendo la parroquia el lugar de la construcción de comunidad, de encuentro fraterno, donde todos los hermanos, son responsables de los demás hermanos., por ello animamos a su conformación y organización en cada parroquia.  La Cáritas, es el espacio para ir al encuentro de los demás y salir del pecado de la indiferencia, que nos recalcaba el papa Francisco en la Carta de cuaresma de este año.

Que contemplemos el Cuerpo de Cristo, en el cuerpo sufriente de tantos hermanos enfermos, desamparados, excluidos, heridos por distintas situaciones y que movidos por el amor y la Caridad vayamos siempre a su encuentro con entrega generosa y desinteresada.

+Walter Heras Segarra, OFM – Vicario Apostólico de Zamora – Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social Cáritas

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