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Un mes después de la tragedia, la ayuda que llega a Nepal es poca. Los datos oficiales cuantifican en 8.659 las personas fallecidas y en casi 22.000 las heridas. Hay más de 350.000 familias sin hogares. Es aún más difícil  la situación en zonas remotas, en donde hay algo más de 315.000 a las que no se ha podido asistir; a 75.000 de ellas no se puede llegar ni siquiera por vía aérea, y su destino es incierto.

La ONU solicitó $ 415 millones de dólares para trabajos de reconstrucción urgente, de los cuales apenas 92.4 millones han llegado a esta fecha. El gobierno de Nepal está pidiendo a la comunidad internacional la condonación de su deuda externa y una ayuda de 2.000 millones de dólares para reconstruir su infraestructura y el aparato productivo.

Este pedido va acompañado de una expresa declaración en la que el gobierno se compromete a que la ayuda internacional será empleada en forma transparente y honesta, algo difícil de creer en medio de una crisis política que tiende a agravarse por causas del desastre natural.

Nepal tiene 100.000 kilómetros menos de extensión territorial que nuestro país, pero su población dobla la de Ecuador; un cuarto de ella (5 millones) viven en extrema pobreza.

Su capital, Katmandú, reúne a casi la mitad de los 29 millones de nepaleses. En pleno centro de la capital duermen en carpas miles de personas que se niegan a volver a sus casas, ya que estas han sido gravemente dañadas por el sismo y sus réplicas. Aún existe pánico, zozobra y desánimo en la población. Hay seis distritos que todavía no tienen servicio eléctrico.

Son más de 8 millones de personas damnificadas que claman por ayuda humanitaria; más de 1.4 millones de ellas necesitan urgentemente agua y alimentos. Los escombros son la imagen cotidiana en el país, aunque todo parece haber vuelto a la normalidad. Sin embargo, los restaurantes y los hoteles continúan vacíos, a la espera de turistas que seguramente no concurrirán.

«Todos somos conscientes del número de muertos y heridos, pero la gente es más que un número, tiene cara, nombre, familia y necesita solidaridad», dijo durante el evento una de las organizadoras de la reconstrucción, Liz Satour. En varias ocasiones, el gobierno nepalés se ha dirigido a la comunidad internacional, pidiendo que el mundo no deje de prestar atención a las dificultades que vive el país; solo la ayuda generosa permitirá reconstruir esta pobre nación.

¡Compatriotas, mostremos nuesta solidaridad con el pueblo de Nepal!

Foto: www.elconfidencial.com

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