Encíclica y corresponsabilidad

En el diálogo que sostuvo nuestra compañera Romina Gallegos con Radio Pichincha Universal este 1º de julio, podemos comprender las tres dimensiones de corresponsabilidad que propone el papa Francisco en su Carta encíclica Alabado seas (Laudato si’): la personal, la comunitaria y la gubernamental.   Romina es la coordinadora de la Pastoral de Ecoteología de Cáritas Ecuador, que enlaza acciones con la REPAM (Red Eclesial Pan Amazónica) y orienta teológicamente el trabajo de la Zona Oriente de Cáritas. La Carta papal cae como anillo al dedo a Romina, joven socióloga que ve en Alabado seas algo mucho más avanzado que una mera Carta verde, estrictamente ecológica: la crisis ambiental golpea más a los menos favorecidos.

“La primera corresponsabilidad es personal: de cada una/o de nosotras como creyentes. Somos parte de la creación divina, y debemos custodiarla, cuidarla. La persona cristiana respeta la tierra como individuo creado en conjunto con la vida natural en la que está inmerso. Así se integra, construye diálogo, fraterniza, hace comunión con la gente y con la vida en la tierra”.

Debemos recobrar ese nivel de cercanía con la creación.  Romina explica el rol trascendental de la Pan Amazonía dentro del equilibrio ambiental. La persona consciente del problema ambiental crea diálogo. “Así lo hace el Papa al abrir su Carta al mundo, no solamente a los católicos. La persona debe integrarse y promover otro tipo de sistema de vida, otro modelo de progreso/desarrollo. Las culturas amazónicas nos muestran una relación armónica entre seres humanos y naturaleza”.

“El Papa propone a cada ser humano respetar la naturaleza, acercarnos a ella. El diálogo debe unir a estas personas en una nueva dimensión con el planeta, reconociendo el daño que le hemos causado, y cuidando lo que queda de vida natural para las nuevas generaciones. Francisco nos pide que sintamos cómo devasta este sistema, este modelo en el que lo que importa es el dinero. Si seguimos deforestando la Pan Amazonía, se romperá el equilibrio ambiental y tendremos un cambio climático más severo”.

El segundo nivel de corresponsabilidad es el comunitario. “Construyamos políticas públicas como gobiernos y naciones, pues cada territorio y cultura es diferente; no hay una misma receta para todos los países. Otro punto clave de esta dimensión comunitaria: El Papa, en su Carta, no hace una lectura catastrófica; al contrario, es alentador”.

“El Papa nos invita a crear nuevas formas de organización y cooperación, de carácter comunitario, que defiendan a los pequeños productores que preserven el ecosistema local de la depredación. Por ejemplo, desde los Gobiernos Autónomos Descentralizados se debe promover una vida digna, respetuosa con el medio ambiente, productiva, y con visión a largo plazo”.

Para Romina, desde el punto de vista sociológico, la Alabado seas es cautivante. “El Papa nos invita a formar parte de una Iglesia capaz de romper estructuras y tradiciones; nos llama a contribuir en la formación de una Iglesia diferente. Es un proceso de construcción y reivindicación de territorios”.

La tercera corresponsabilidad es estatal, gubernamental. Por esta razón hay que incidir políticamente. Romina pone como ejemplo la incidencia regional de la REPAM: “Aunque la Red Eclesial Pan Amazónica  es joven, hereda la fuerza de una misión de la Iglesia en la Amazonía que se remonta a cientos de años. La REPAM se hace Iglesia en las comunidades y territorios indígenas, respetando su cultura. La Encíclica avala esta responsabilidad  cultural, social y espiritual”.

“La lucha de la Red Eclesial Pan Amazónica abarca un nivel internacional, enfrentando intereses del capital multinacional. Trabajamos por la creación de políticas internacionales, participamos de la COP20 en Lima y nos preparamos para la próxima Cumbre Mundial en París. La revolución a la que invita el Papa es mundial, porque todo está conectado. Los gobiernos de los países más poderosos no pueden continuar depredando. Tampoco pueden descartar a la gente pobre. La corresponsabilidad es de todos con todos”.

Con estas primeras bases podremos abordar una lectura comprometida de la Carta Alabado seas. Todas y todos somos corresponsables del problema ambiental. El Papa nos hace un llamado urgente, con un mensaje no catastrófico; al contrario, la Carta es un pedido universal alentador. Y el camino es claro: ¡A dialogar! Te invitamos a escuchar esta interesante entrevista.

Entrevista

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