Aprendizajes de Cáritas Parroquiales

Con la participación de 15 Cáritas Parroquiales de las diferentes zonas del país, cerramos el 1er. Concurso Cáritas Parroquiales “Cuéntanos tu experiencia”. En el país hay más de 1.400 parroquias, y el reto es tener una Cáritas Parroquial en cada una de ellas; el reto es grande, pues apenas tenemos unas 150 Cáritas Parroquiales haciendo pastoral social en Ecuador. Pero el Concurso nos ha dejado varias enseñanzas importantes que ponemos aquí a tu consideración.

Comenzamos por reconocer en cada Cáritas participante la capacidad para planificar y organizar su acción. La gran mayoría de estas Cáritas Parroquiales han elaborado diagnósticos y encuestas para tener bien claro cuáles son sus prioridades de atención. Una vez identificadas, el grupo se organiza y planifica acciones, teniendo en cuenta sus propias posibilidades. Una vez obtenido el diagnóstico se procede a actuar. Esta planificación de la acción es clave para no improvisar su acción.

En segundo lugar, hemos comprobado con satisfacción la horizontalidad del trabajo: siempre hay en cada Cáritas una Junta Directiva o un Grupo Base que organiza y dirige la acción. Las personas responsables han sido elegidas participativa y democráticamente dentro de las Parroquias y representan  a más de mil personas que voluntariamente trabajan con las Cáritas Parroquiales.

Y, a propósito del voluntariado, es evidente su aporte en todas las Jurisdicciones del país. Sin voluntariado (en su gran mayoría mujeres) es imposible pensar cómo puede funcionar una Cáritas Parroquial. En el voluntariado se unen personas de diferentes edades, de ambos sexos, de distintos niveles de educación, en fin, el voluntariado es un crisol de gente que une sus esfuerzos en una misma dirección, beneficiando a quienes lo requieren.

En muchas de las Cáritas participantes hemos notado el esfuerzo que se hace para capacitarse. Desde EDIFICA se ha venido promoviendo la capacitación en temas pastorales y, dependiendo de los intereses y acciones de cada Cáritas, sus componentes reciben la formación que necesitan para trabajar mejor. Lo ideal es que cada Cáritas sea un centro de capacitación para las y los feligreses que quieren hacer trabajo social.

Otro elemento común en las Cáritas es la asistencia social. Sensibles a las grandes desigualdades que hay en nuestra sociedad, muchas Cáritas Parroquiales han intentado llenar este vacío. La caridad es parte fundamental de la actual acción en las Cáritas. Asistir a personas mayores adultas, a hermanas/os enfermos, a migrantes y refugiados, a personas privadas de la libertad o a jóvenes que han caído en el alcohol o la droga, a niñas y niños que necesitan apoyo en sus estudios, o socorrer con alimentos a quienes no pueden llenar esta necesidad en forma digna. Esa caridad es común a todas nuestras Cáritas Parroquiales, en un esfuerzo asistencial que sana heridas y llena necesidades apremiantes.

Otra estrategia muy positiva aunque no común en nuestras Cáritas es la de contactar y unir esfuerzos con otras organizaciones no gubernamentales y también del Estado para llevar adelante acciones conjuntas. Especialmente se han hecho buenos contactos con los GADs y con algunos Ministerios, especialmente del Ambiente, la Salud y la Movilidad Humana. La Iglesia no está aislada y tampoco es la única llamada a aliviar los grandes males que ha dejado un modelo de desarrollo excluyente y elitista. Por esto es importante aliarse con sectores estratégicos gubernamentales y no oficiales.

También hemos podido comprobar que la preocupación social va de la mano del desarrollo de la vida espiritual de quienes conforman los grupos Cáritas Parroquiales. Sus integrantes participan activamente en los actos litúrgicos y siempre buscan tiempo y espacio para hacer, una vez al año, los Retiros Espirituales que tienen como fin afianzar la fe.

Otro aprendizaje importante que hemos adquirido: sin el Párroco es imposible llevar adelante una Cáritas Parroquial. En las Cáritas concursantes es evidente el impulso fuerte del Párroco; si el sacerdote de la Parroquia cree en Cáritas, conoce su labor y quiere que en su parroquia haya una Cáritas, el camino está allanado. Desde aquí invitamos a todos los Párrocos del Ecuador para que en su parroquia haya uno de nuestros grupos y así llevar la caricia de la Iglesia a su pueblo.

Una reflexión final importante: la Cáritas Parroquial debe ser el semillero de líderes que necesita la Iglesia de hoy. Gente que se capacite más para poder trascender en la acción pastoral. Queremos Cáritas Parroquiales que formen comunidad y la lideren. Que incidan políticamente. Que asuman los múltiples desafíos que nos indica el Papa: defender y cuidar nuestra Casa Común; luchar frontalmente contra el consumismo y la cultura del “úselo y tírelo”.

En otro tema, a pesar de las dificultades técnicas y económicas, las Cáritas que han participado en este Primer Concurso han logrado comunicar su acción, contarnos su experiencia. Precisamente, es común a todas la conciencia de comunicar lo que hacen. Y los vídeos, grabaciones y escritos que hemos recibido para el Concurso están mostrándonos que comunicar es también una forma de apuntalar el camino que debemos recorrer.

Queremos ir formando y robusteciendo unas Cáritas Parroquiales que no excluya y que, al contrario, estén siempre en salida. Unas Cáritas que no descarten a nadie. Grupos cristianos que luchen contra la indiferencia global.

Queremos formar Cáritas que se conviertan en tiempos y espacios para la familia, para que en las Cáritas Parroquiales la familia trabaje unida y se fortalezca en sus vínculos cristianos. Unas Cáritas que combinen la oración con la acción. Unas Cáritas con más hombres en el trabajo voluntario, acompañando a las generosas mujeres que hoy trabajan en nuestros grupos.

Hemos andado, y eso es lo que nos cuentan las experiencias que han participado en nuestro Primer Concurso. Cáritas Parroquiales es cada vez más importante y crece día a día. Queremos aquí agradecer los esfuerzos de Rafael Viteri quien durante varios años se ha dedicado a esta construcción de base.

Agradecemos y reconocemos los esfuerzos de las Diócesis participantes. Y desde ya estamos invitando a todas las parroquias del país para el próximo Concurso Nacional de Cáritas Parroquiales. Tenemos la seguridad de que caminamos por la senda correcta.

Gracias, muchas gracias a las Cáritas Parroquiales de El Vergel y San Francisco (Arquidiócesis de Cuenca); Nayón y San Pedro de Conocoto (Arquidiócesis de Quito); a la Parroquia Mocha (Diócesis de Ambato), feliz ganadora de esta 1ª. Edición; a la Parroquia San Antonio de Padua, de Montalvo (Diócesis de Babahoyo).

Gracias a la Parroquia Cristo Rey (Diócesis de Tulcán): Parroquia de Portovelo (Diócesis de Machala); a las Parroquias de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, San Antonio de Padua –Milagros– y San Jacinto -2º Lugar en el Concurso- (Diócesis de San Jacinto de Yaguachi).

Muchas gracias a las Parroquias de Cristo Rey y Virgen de Fátima (Vicariato de Esmeraldas); Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, en Palora (Vicariato del Puyo) y a la Parroquia Guadalupe (Vicariato de Zamora).

Tenemos la plena confianza de contar con estas Cáritas para el próximo año; a ellas se unirán otras Cáritas Parroquiales que están avanzando en este momento, configurándose, diagnosticando, planificando acciones y capacitándose para servir.

Que en el 2016 nuestro concurso esté lleno de participantes contándonos sus experiencias de amor a los demás, haciendo real ese encargo papal de ser la caricia de la Iglesia a su pueblo.

GRACIAS, amigas y amigos por su participación. Así caminamos, así crecemos. Que Dios bendiga a todas y todos.

1 Respuesta

  1. Buenas noches,soy Joaquin soy del país vasco,

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