“Globalicemos la solidaridad”: Frey Betto

La  madre de Carlos Alberto Libánio Christo escribía libros sobre la rica cocina regional brasileña, mientras que su padre era periodista. Va a cumplir 72 años; es dominico y heredó el don: ya ha publicado más de 50 libros. Precisamente en el Día Internacional de la Mujer, Frei Betto estuvo en Quito junto al P. Francois Houtart. Fueron invitados para dirigir el coloquio Cambio climático y sistema económico. La PUCE (Pontificia Universidad Católica de Ecuador), la Fundación Pueblo Indio del Ecuador y la Casa de la Cultura Ecuatoriana fueron los organizadores de la charla. El tema del coloquio fue abordado desde la perspectiva de la Encíclica Laudato Si’.

Quedó estrecha  la sala Benjamín Carrión y salimos del encuentro con las  expectativas más que satisfechas. Escuchamos a dos religiosos que han dedicado su vida a defender a los excluidos y ahora nos exhortan a cuidar el planeta: la relación cambio climático / pobreza es evidente y, en esta conexión se ubica la Iglesia, la que va en salida, la que ve la vida como don que necesita urgente cuidado.

Frei Betto se puede definir con experiencias y conceptos concretos: tortura y cárcel; oposición a las dictadoras militares en su Brasil. Vivir en las favelas, premios internacionales por sus aportes a la libertad y sus libros, por ser luz nueva para una Iglesia pobre.

Este religioso dominico se formó en la Juventud Estudiante Católica y en los 60s inicia estudios de periodismo. La violenta represión militar le enseñó que estaba más seguro en las favelas de Sao Pablo. En este medio hostil, hace escuchar su voz. Ha recibido en dos ocasiones el máximo reconocimiento literario en Brasil. Siempre apoyando procesos políticos progresistas en América, Frei Betto debe ser considerado un experto en el tema de las relaciones entre la Iglesia y el Estado.

Este amigo de Lula Da Silva y Leonardo Boff vino a hacer ecoteología en Quito. 50 años de servicio eclesial al pueblo pobre de América Latina. Testigo del tiempo y la acción, este brasileño de humor a flor vino para hablar del pobre grande, de la pobre Tierra. El sistema económico actual genera el calentamiento global. Una voz de la Iglesia que sabe de qué habla. Replica las palabras del papa Francisco, llamándonos a cuidar la Casa Común. Así discierne Frei Betto sobre Alabado Seas para América Latina.

“No hay un documento sobre ecología más importante que el escrito por el papa Francisco porque va a las causas de la crisis ambiental y traza para los cristianos un nuevo enfoque de espiritualidad”.

 “Si yo fuera Papa, cambiaría el símbolo del cristianismo. No puede ser la cruz, que es muerte. Tiene que ser el pan: ‘Yo soy el pan de la vida. Yo he venido a compartir los panes y los peces’. Jesús nos habla todo el tiempo de compartir. Comemos pan todos los días”.

 “Vivir es un acto cotidianamente eucarístico. En nuestra mesa mueren animales y plantas para darnos la vida a nosotros. Pero no se puede comer solito, hay que comulgar, compartir. Eso hizo Jesús: darnos pan y vino a todas y todos”.

 “Lamentablemente, se ha tergiversado la Biblia al interpretar el verbo ‘dominar’ la Tierra como sinónimo de ‘explotarla’; el sentido original es cuidarla, saber preservarla, no explotarla”.

“La Encíclica es un homenaje a Francisco de Asis porque, además de ser ejemplo de vida ecológica, el Santo también es pionero de la militancia anticapitalista: rechaza el lujo y opta vivir con y para los pobres. San Francisco luchó contra un sistema de producción explotador que nacía en la Italia medieval y empobrecía al siervo”.

“La espiritualidad holística de San Francisco abarca a todos los seres como reflejo de la presencia de Dios. No considera que Dios es todo, sino que Dios está en todo. Todo está conectado por Él”.

“Un capitalista ambicioso mira al planeta como una fuente de recurso capaz de multiplicar su riqueza. El Papa ve esto como un crimen contra la Naturaleza yun pecado contra nosotros y contra Dios”.frei betto 2

“Hacer el Universo no fue difícil; bastó con mezclar bien 92 elementos y eso es todo; pero hay una grado de dificultad: el cocinero tiene que tener manos divinas”.

 “El P. Tehilard de Chardín, rechazado y condenado por la Iglesia, es rescatado por el papa Francisco. Teilhard nos muestra a la Tierra como el pléroma, la manifestación plena de la obra divina. La Tierra es para el jesuita el cuerpo de Cristo. Esa es la dimensión holística de Chardin. Repito, vivir en la Tierra es una experiencia eucarística”.

“El Papa es inteligente: no pone en la Encíclica la palabra ‘capitalismo’ porque, como dicen en mi país, ‘A buen entendedor pocas palabras bastan’. Ese es el cambio que nos pide Francisco, sin nombrar la palabra ‘capitalismo’, pero es ese sistema el que está acabando con la Tierra”.

“Vivir es un permanente beso en la boca que nos da la Naturaleza: aspiramos oxígeno y expiramos gas carbónico. Estamos íntimamente interconectados con la Tierra”.

“Ahora debemos cambiar todo cada 6 meses, pues el teléfono se hace anacrónico. Eso contagia a la estabilidad conyugal. Es la filosofía capitalista del descarte. Ahí está  la dimensión política de la nueva espiritualidad: cuidar y mejorar  el mundo”.

“Las estructuras de poder tienen nombre. El sistema privilegia el capital y no los derechos humanos. Hay una globo-colonización, que consiste en imponerle al planeta un único modelo de sociedad, hedonista y consumista. Tenemos que asumir ya la propuesta papal de vivir en un mundo dirigido por la globalización de la solidaridad”.

“Francisco es un hombre muy demócrata. No debe presentar cuentas a nadie. Sin embargo, no emplea su poder absoluto. Él tiene otra concepción de la moralidad cristiana. Por eso convoca a dos Sínodos y tiene gestos tan especiales con las y los católicos excluidos”.

“A las tres grandes fuentes de generación de la verdad de donde bebe el cristianismo –la Biblia, el Magisterio y la Tradición–, ahora nace una nueva fuente: la Naturaleza. La salida del sol, cada mañana, por el Oriente, es una manifestación de Dios”.

“Nuestra educación cristiana debe criticar el consumismo. Comenzar a despojarnos y ser simples; cuanto menos tengamos, mejor.

“La Encíclica es poética, parece un salmo post-moderno: todo es caricia de Dios”.

(Imágenes: www.jornadaagroecologica.com.br / redescritoresporlatierra.org)

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