Destacado Obispo centroamericano exhorta a Naciones Unidas a que actúe ante la crisis migratoria

No podemos permanecer indiferentes viendo el sufrimiento de los refugiados y los migrantes forzados”, declara un destacado obispo latinoamericano, voz de la justicia social, Mons. Álvaro Ramazzini. En vísperas de su presentación, el 15 de junio, durante el 35º periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, el obispo se ha pronunciado firmemente sobre la crisis de refugiados y migrantes forzados que se está produciendo en Centroamérica.

“Las personas deben tener derecho a emigrar cuando sus vidas estén en juego, cuando su propio país no les conceda el derecho básico de vivir una vida digna, acorde con su valor intrínseco como persona humana”, afirma Mons. Ramazzini.

“Un ser humano vale más que el dinero o que las políticas internacionales de países a los que lo único que les interesa es proteger su propio bienestar”. “Me siento indignado cuando pienso que la pobreza de tanta gente de Guatemala es el resultado de un sistema económico injusto. Hay que reformarlo”.

La diócesis en primera línea contra la tratas

El obispo trabaja en la primera línea de la crisis del Triángulo Norte de Centroamérica, ya que su diócesis de Huehuetenango se sitúa en la frontera entre Guatemala y México. Trabaja con personas que diariamente llegan desesperadas para intentar emprender el largo y peligroso viaje hacia el norte.

“Huehuetenango es sobre todo un corredor migratorio para los que intentan llegar a Norteamérica”, explica. “La mayoría están en manos de coyotes (contrabandistas de personas). Esto facilita las enormes oportunidades para la trata y para que los traficantes de drogas recluten a los migrantes. También se dan muchos casos en que las personas se van por las amenazas de extorsión de las maras o las bandas callejeras”.

El triángulo norte de Centroamérica – Honduras, Guatemala y El Salvador – está pasando por una grave crisis de seguridad y de desplazamientos forzados a causa de los niveles de violencia extrema, todo esto sumado a una profunda pobreza. El ACNUR calcula que, el año, pasaron por el corredor migratorio centroamericano 500 000 personas que iban de camino a México, Estados Unidos y Canadá. Se trata de una de las regiones más peligrosas de la Tierra, después de las zonas en las que hay guerras declaradas.

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