Líderes comunitarios y agentes de pastoral nuevos replicadores del movimiento “Sembradores de Paz”

El acompañamiento Psicosocial a las familias de Manabí, que resultaron afectadas por el terremoto del pasado 16 de abril del 2106, continúa con mucho entusiasmo por las personas que están al frente de estos talleres de formación. El apoyo viene precisamente en alianza con organizaciones internacionales, como son: La Fundación Instituto para la construcción de la Paz (FINCOPAZ) y Caritas Colombia, y lo vienen haciendo desde que empezó la emergencia.

Conversamos con las dos personas responsables de llevar adelante estos procesos formativos en las comunidades, ellas son: Martha Becerra y Tatiana Hernández, las dos son Psicólogas y están al frente de este acompañamiento psicosocial.

Tatiana Hernández, una de las profesionales que está involucrada en el proyecto da cuenta cómo nació esta alianza: “Cáritas Colombia fue quien realizo el convenio con Cáritas Ecuador para el proyecto de construcción de viviendas para beneficiar a las familias afectadas por el terremoto, a raíz de ello se ve la necesidad de hacer una edificación no solo de lo físico, no solo de lo material, sino que también se observa  la necesidad de un acompañamiento psicosocial”.

Entonces Cáritas Colombia propone la alianza con FINCOPAZ, para que se haga un proceso de acompañamiento con los niños, por que en principio se observa que se estaba trabajando con adultos y que la población de niños y jóvenes no estaba incluida, por lo que empieza el proceso formativo dirigido a la niñez, menciona Tatiana Hernández.

Los talleres que se imparten ahora cuentan con la presencia de líderes comunitarios y pastorales, al momento participan de este proceso 13 comunidades entre las que se encuentran: Pedernales, Cojimìes, Pueblo Seco, Bigua, Nuevo Cojimìes, Pasaborracho, menciona la facilitadora, quien manifiesta que las personas que asisten a los talleres tiene la grata tarea de convertirse en replicadores de esta metodología y entregar lo aprendido en cada una de las comunidades donde residen, especialmente a los niños y jóvenes.

Mientras tanto Martha Becerra, al referirse al proceso manifiesta: “podemos decir que somos países hermanos, podemos decir que el intercambio cultural ha sido muy enriquecedor, afortunadamente la propuesta que tiene el movimiento permite que no solo enseñemos, impartamos un proceso formativo, sino que aprendamos todo el tiempo, porque el proceso no es rígido, no es estricto”.

“No solo es transferir una metodología sino que se potencia las capacidades, unos liderazgos que tiene la gente maravillosa de la costa, dice Martha, quien agrega que esta causa ha permitido enriquecernos, nos aportado al proceso que tenemos en Colombia. Aquí quiero agradecer la labor de la hermana María José López, quien es reconocida en la comunidad y ha venido trabajando en el acompañamiento psicosocial, pues ella facilito, el ingreso a las comunidades, todos nos recibieron muy bien”.

A la pregunta de cómo es el día en  un taller, Martha Becerra, responde: “los talleres tienen una metodología muy lúdica, propone aprendizajes a través del juego que potencie sus capacidades que permite desarrollarse en lo personal y en lo comunitario de una  manera distinta y lo han demostrado, pues la cultura manabita sabe transmitirla a través de los amorfinos que es muy peculiar de ellos”.

La participación de la comunidad en este proceso formativo al principio fue de expectativa y poco a poco se fortalece, “el movimiento de niñas y jóvenes sembradores de paz” ha calado muy bien y ha tenido buena acogida en los talleres”, dicen las facilitadoras, quienes compartieron una buena noticia de que existen 6 grupos conformados por niños, niñas y jóvenes en algunas poblaciones.

“Ese granito de arena que estamos dejando, se está multiplicando, se han potenciado las capacidades y como se está haciendo algo en la comunidad, como las personas que asisten están beneficiando a sus comunidades”.

Tatiana Hernández, comenta sobre la temática de los talleres, se aborda lo psicosocial, se trabaja el duelo, efectos del desastre natural a nivel posológico y  emocional. El reto ahora es que la comunidad continúe con el trabajo y sean replicadores de este proceso formativo, pues existe el compromiso y una capacidad instalada, además hay una mesa directiva apoyando a las personas que están en estos procesos formativos, finaliza.

Imágenes: FINCOPAZ

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