“La migración global es un gran desafío para gran parte del mundo actual y una prioridad para la iglesia Católica”.

En los últimos tiempos la labor de la Pastoral de Movilidad Humana, se ha concentrado en la atención primaria y ayuda humanitaria a la población migrante de hermanos venezolanos y colombianos que llegan a Ecuador.

La asistencia inicia desde la frontera norte, cuando ingresan a territorio ecuatoriano, esta consiste en acompañamiento psicológico y jurídico, generando espacios de acogida y acompañamiento, señala Cristina Pancho, coordinadora de la Pastoral de Movilidad Humana de Cáritas Ecuador. Otro grupo humano que se ha sumado a esta atención es la comunidad Congoleña que está migrando a nuestro país, por el momento se está brindando clases de español para que puedan comunicarse, pues el idioma es una traba para poder relacionarse con la colectividad.

Somos parte de la Red Clamor, capítulo Ecuador, quienes queremos generar espacios de sensibilización, romper estereotipos y llamar a la cultura del encuentro, como lo pide el Papa Francisco de abrazar plenamente a los migrantes, refugiados y las víctimas de la trata de personas.

Otro de los ejes que desarrolla la pastoral de Movilidad Humana, son los medios de vida que busca crear espacios de trabajo digno para familias que se encuentran en riesgo de vulnerabilidad, en situación de movilidad humana. La participación en los procesos de pastoral penitenciaria es otro de los espacios que también se acompaña a las personas privadas de la libertad en los centros de rehabilitación, señala Cristina Pancho.

“La iglesia, aprovechando su experiencia pastoral, ha preparado 20 puntos de acción que se basan en las necesidades de los migrantes y refugiados y desarrollan los cuatro verbos: ACOGER; PROTEGER; PROMOVER E INTEGRA: para contribuir activamente a este proceso”.

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