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VIII Divide y vencerás

Pañacocha es un enclave entre la población del Coca y Nuevo Rocafuerte, distantes entre sí unos 300 kms. La Orden capuchina, a la que se había encomendado la “Misión de Aguarico” eligió ubicarse en Pañacocha, punto geográfico estratégico para establecer su residencia central para el trabajo evangelizador y el desarrollo de la zona, encomendada por la Iglesia y acordada con el gobierno de Ecuador. Después de algunos años se retiró la residencia.

“Pañacocha cumplía la finalidad por su equidistancia entre las dos residencias del Napo y la facilidad de comunicación con el Cuyabeno por el varadero existente entre los ríos Napo y Aguarico”,- unos 15 Kms…- “Hacia la Navidad del año 1959 estaba dispuesta una casita de paja…El 25 de Octubre de 1960 llegó del Coca el P. Camilo con 17 trabajadores indígenas y comienza las tareas de limpieza y despeje del terreno… El 8 de Mayo se daban por terminados los trabajos… Se volvía definitivamente a la nueva residencia el 14 del mismo mes… con algunas familias del Payamino y Amarun Mesa” que, con la libertad recientemente conquistada de los patronos se establecían definitivamente.

“La fundación fue denominada “Santo Cristo de Pañacocha”. Durante los años siguientes, el P. Camilo fue realizando obras de cemento y hierro con la intención de establecer en ella un orfanato, centro de formación de líderes, de agronomía, etc. El edificio no llegó a terminarse del todo, ni se vio realizado el ambicioso proyecto por haber cambiado notablemente las circunstancias y no haberse poblado la zona como se esperaba.” (Aguarico, Lázaro Iriarte). Contaba con escuela, ganadería y aeropuerto para avionetas. Posteriormente llegaron algunas familias de mestizos, exmilitares retirados, e indígenas. Así nace Pañacocha en 1960.

Hacia 1975 se intenta organizar la Comuna de Pañacocha a la que se oponen las pocas familias de mestizos que querían lotes individuales de tierra al estilo colono; mientas que los nativos pedían el territorio comunitario. Por la tierra y el control de la población indígena de parte de los mestizos se originó la primera de las divisiones. Hacia 1977 los mestizos intentan formar la ONRACP (Organización de Nativos de la Región Amazónica Centro Pañacocha) para la lotización de la tierra en contra de las comunidades indígenas, que no prosperó. Ante los problemas crecientes entre kichwas y mestizos, se forma la “Comuna Sagrado Corazón de Jesús Pañacocha” con socios indígenas y pocos mestizos que logra la demarcación de la tierra, pero no consiguen la personería jurídica ni el título de la tierra linderada, aunque el nombre de la comuna sigue constando en los libros del IERAC.

El petróleo siempre estuvo presente en Pañacocha. Era uno de los puntos de tensión que mantenía dividida la población. Era el campamento base petrolero desde donde se exploró y se hizo sísmica en gran parte de la selva amazónica ecuatoriana. En el año 198… llega al Edén la compañía petrolera OXI (Ocidental Petroleum Company) que descubre petróleo (pozos Dumbique) en la comuna Pañacocha, zona de Santa Elena en la que vive una sola familia. Con el apoyo decidido de la petrolera y la posibilidad de quedarse con los incentivos petroleros, la familia Alvarado se separa de la comuna “Sagrado Corazón de Jesús” con el auspicio de las autoridades agrarias.
A partir de la experiencia divisionista de los Alvarado, los mestizos de Pañacocha, que siempre ambicionaron los dineros petroleros de los nuevos descubrimientos, confeccionan una lista de socios mestizos de Coca que ni viven ni tienen trabajos en la zona y, juntamente con algunos nativos locales forman la “Asociación Pañacocha” y luego la “Asociación Pañayacu”, que no reciben la aprobación jurídica por no ser ancestrales ni tener trabajos ni vivienda en el lugar.
Ante el peligro de perder las tierras por la arremetida mestiza, apoyados estos por las autoridades provinciales de Sucumbíos y la petrolera, esta vez Petroamazonas, que operaba en el bloque petrolero Pañacocha (bloque 15), la población indígena se organiza como “Comuna Kichwa Pañacocha” que consigue la personería jurídica de CODEMPE y del MAGAP para 83 socios nativos. El grupo de mestizos no se da por vencido: toma los nombres de los nativos más los suyos propios, en un número de 105, y logra de CODEMPE la personería jurídica como comuna ancestral. Denunciado el engaño, las autoridades anulan la personería jurídica de la “Asociación Pañacocha” otorgada por el CODEMPE. Las familias mestizas ubicadas en el lugar no pasan de 15. Últimamente han tomado el antiguo nombre de “Comuna Corazón de Jesús de Pañacocha” y siguen en la misma demanda, apoyados por el gobernador de Sucumbíos, las autoridades de Shushufindi y la Petrolera Estatal Petroamazonas. Esta es una de las lacras frecuentes en esta lucha de bajos instintos raciales: la corrupción de la población colona, de las autoridades y de las petroleras mestizas, ante los indígenas y nativos dueños de las tierras, a los que se intenta despojar de sus derechos. Si no ayudamos a las poblaciones indígenas pronto no quedará nadie a quien ayudar en la Amazonia. Al resto de la gente no le importa que un puñado de gente reduzca a la exclusión a personas consideradas rémoras del pasado, pero que se emocionan, hasta derramar lágrimas, cuando oyen que la selva está desapareciendo, que miles de animales y millones de especies de plantas se están extinguiendo. Así es la mentalidad del sistema. Esa es la realidad.

La llegada del petróleo, el turismo, la declaratoria de parte del Ministerio de Medio Ambiente (antes INEFAN) del “Bosque Protector Pañacocha”, la entrada de colonos de Coca y Shushufindi, la creación de la Ciudad del Milenio y la creación de la nueva provincia de Sucumbíos, complicaron las cosas. La Parroquia de Pañacocha pasó a depender civilmente del Cantón Shushufindi y sus autoridades y la población colona buscan afanosamente una salida al Napo: se comenzó a hablar de carreteras y del proyecto Manta-Manaos que harían de Pañacocha uno de los centros importantes. Con todo ello el viejo litigio de la tierra, de la organización indígena y del petróleo se agudiza.

¿El objetivo será hacer de Pañacocha una ciudad mestiza? Y que la población original de nativos se convierta en los braceros de las nuevas empresas agroindustriales. Hay, por otra parte, un frente de colonos que llega de Shushufindi y han invadido las tierras del “Bosque Protector”. Se les ha logrado contener en torno a los linderos de la comuna, desde donde esperan la oportunidad para entrar. Otro foco de conflictos es la presencia de empresas y particulares extraños que manejan el turismo en la hermosa laguna de Pañacocha; aunque forma parte de la tierra comunitaria se ha entregado algún título de propiedad al turismo y está la sombra de “La fundación Pañacocha”, formada por un grupo de “gringos”. La última de las divisiones se da en torno a la Ciudad del Milenio. Una parte de los vecinos de la futura ciudad pidieron insistentemente que las casas, con todos los implementos, nunca vistos ni imaginados por ellos, las hicieran en sus propios chacras, pero el gobierno no aceptó la propuesta y se retiraron de Pañacocha. Para solucionar el impase se les hizo en Tereré un pequeño poblado de 17 casas, cerca de sus sementeras, en donde todavía no viven.

Para la creación de la ciudad, colegio del milenio y el desarrollo que se planifica en la región, ¿qué estudios socio-económicos se hicieron? Más bien se ha fomentado la división de todas las maneras posibles y el tejido social de la zona está hecho pites, se ha apoyado a grupos interesados. Los relacionadores comunitarios de las compañías son maestros del “divide y vencerás”. La prensa del gobierno informa que “las audiencias, son espacios públicos de diálogo intercultural entre el estado y los pueblos amazónicos”. En este sentido la consulta previa se ha convertido en una eficaz herramienta de trabajo en la aplicación de las políticas públicas”. Eso es lo que nos dicen para que lo entendamos con claridad sus intenciones.

Si las organizaciones nativas no resuelven correctamente la alternativa que se les propone: “solo la ciudad civiliza al indígena y al negro”, podemos entrar en un proceso fatal de dependencia, de semi-esclavitud y pérdida de autoestima. Estrenamos un proceso de pobreza y miseria humana: falta de trabajo, falta de incentivos para vivir, alcoholismo, prostitución, pérdida del territorio, de organización y cultura… Tenemos ciudades del milenio para todos, pero no autoridades justas. Tenemos colegios y escuelas del milenio para todos, pero no profesores con excelencia. Tenemos hospitales del milenio para todos, pero no doctores que nos curen. Nos hacen trabajar en nuestra propia tierra para compañías ajenas y capataces estrictos que nos mandan como a peones por el sueldo mínimo. No queremos que nuestras tierras se conviertan en lotes individuales o ciudades de colonos.

“Se sacó de la pobreza a quienes antes vivieron en extrema pobreza”. La pobreza no es cultura, es subdesarrollo y contra la pobreza debemos luchar todos”. Entre otras, fueron algunos párrafos que se dijeron y se aplaudieron en la inauguración de las ciudades del milenio. Sería de preguntarse, ¿de qué pobreza y de que cultura se habla? Y también, ¿por qué los indígenas son pobres y miserables? No es la pobreza y miseria material la que asusta, sino la pobreza y la miseria de la rapiña del acaparador, de la corrupción, del poder: a eso se llama “confundir el tocino con la velocidad”.

Achakaspi

1703999019

CategoryAmazonía
  1. 05/03/2015

    es una mala observación? nosotros somos los que sobramos y somos el centro indígena corazón de jesus Pañacocha ; únicos que sabemos la vivencia comunitaria de cuarenta años , esto quiere decir que otros toman el nombre para sacar beneficios de grupo o personales este socialismo saber engranar la vivencia con modales y conductas que no perjudique al desarrollo integral
    por eso esta comunidad quiere que se le respete su derecho posesorio y ancestral con un modela de un socialista comunitario del buen vivir ancestral.
    FAVOR CONTESTAR
    GRACIAS

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