Seguridad Alimentaria

¿Por qué lo hacemos?

La alimentación es un derecho humano, legal y claramente definido, que origina obligaciones a los gobiernos para que reduzcan tanto la desnutrición crónica, como la malnutrición. Los alimentos no responden únicamente a las necesidades materiales: también tienen un valor espiritual y trascendental. En el Padre Nuestro, pedimos “nuestro pan de cada día”, como un don de Dios que debe compartirse en unión y solidaridad. El pan de la Eucaristía, ofrecido en sacrificio para todos, hace visible la encarnación de la Palabra de Dios mediante el símbolo del alimento. La multiplicación de los panes tiene muchos significados, incluyendo el de la responsabilidad compartida de proveer alimentos para todos (“Dadles vosotros de comer” (Mt. 14:16)). La seguridad alimentaria para todos es un imperativo moral fundamental. La igualdad de dignidad de toda persona implica igualdad en el derecho a la alimentación para todos. El derecho a la alimentación responde a una motivación ética: “Dadle de comer al hambriento” (Mt. 25:35), vinculada intrínsecamente a la defensa de la vida humana. Los alimentos son el fruto de la Creación, que es en sí mismo un don de Dios. La humanidad debe respetar y cuidar de la Creación como custodios, para el bien común de la familia humana. Se necesita de trabajo humano para cumplir con este deber y es un deber necesario para madurar el fruto de la Creación.

¿Qué hacemos y cómo lo hacemos?

Hacer realidad el derecho a una alimentación digna implica no solo la atención personalizada a madres gestantes y familias con niños y niñas en la primera fase de su vida,  sino atender las distintas dimensiones de bienestar de las comunidades locales: aspectos educativos y cambio de hábitos de salud, higiene ambiental y nutrición, producción orgánica para el autoconsumo, desarrollo de iniciativas económicas, productivas y comerciales, para el mejoramiento de ingresos familiares, desarrollo de prácticas de recuperación del medio ambiente, mejoramiento del acceso a agua segura , tierra y  viviendas saludables.

Nuestra intervención prioriza:

  1. El voluntariado comunitario que asume el compromiso solidario de impulsar y apoyar el mejoramiento de la seguridad alimentaria de su comunidad. Específicamente, los voluntarios participan de un proceso de formación para realizar el monitoreo del crecimiento de los niños/as, el control de anemia en madres gestantes y lactantes, acompañamiento del adulto mayor y la implementación de los módulos productivos, a nivel familiar.
  2. La capacitación y acompañamiento cercano y sistemático a las autoridades locales (Gobiernos locales y líderes comunitarios) para que ejecuten de forma participativa y eficiente sus competencias a nivel local y, específicamente, desarrollen políticas eficaces que mejoren la nutrición de niños/as, madres gestantes y adulto mayor.
  3. Trabajo articulado a nivel local, con liderazgo de los GADP. La articulación con las diferentes instituciones públicas y privadas a nivel local. Es esencial la implicación del sector académico, especialmente de los Colegios Técnicos y Universidades en los diferentes campos relacionados con la seguridad y soberanía alimentaria.

¿Quiénes participan y dónde?

El proyecto “Fortalecimiento de capacidades de gestión local para la seguridad alimentaria en el sector rural de las provincias de Cotopaxi y Santo Domingo de los Tsáchilas”, está diseñado para generar y consolidar un proceso de desarrollo territorial en las parroquias Guasaganda y Pucayacu, de la Provincia de Cotopaxi y Puerto Limón, de la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas, que beneficie a la población menos favorecida y excluida a cargo de Pastoral Social Cáritas Ecuador, la Pastoral Social Cáritas Latacunga y la Fundación Acción Social Cáritas (FASCA) y con el apoyo financiero de la Conferencia Episcopal Italiana, CELIM Bergamo – Organizzazione Di Volontariato Internazionale Cristiano y Cáritas Española.