El Día Internacional de la Mujer es una jornada más de lucha para todas, especialmente para nuestras mujeres de América Latina, de Ecuador, del campo, de la Amazonía, de la Costa y la Sierra. Creemos que presentar el testimonio de una mujer guerrera es el mejor homenaje que podemos brindarles a ustedes, mujeres de Ecuador y nuestra América en flor. Reina es un ejemplo; que hable ella.  

Tiene este nombre –Reina Barahona González– pero es la mujer más sencilla del mundo. Llegó a Ecuador hace 35 años y desde eso trabaja en la Pastoral de la Mujer. Reina se dio cuenta del papel trascendental de la mujer en la sociedad y por eso ha dedicado toda su vida a trabajar, a ser pastora en toda la provincia manabita, hermanando madres, señoras y muchachas. Ella encarna la labor que entrega la mujer a la Iglesia. Respaldada por la Arquidiócesis manabita y trabajando con Cáritas, Reina ve con satisfacción que la mujer organizada es semilla de esperanza y cambio.

Durante 27 años, esta guatemalteca/manaba no ha hecho otra cosa que echar pa’lante. Comenzó por alfabetizar: “Nos dimos cuenta que la mujer es la que está en todo y era urgente que supiera leer y poder capacitarse al máximo para lograr mejorar su condición económica. La mujer tiene que organizarse, unirse”.

Reina identificó rápidamente que la dependencia del marido era una causa importante para poner en marcha un verdadero desarrollo integral y solidario en las mujeres manabitas. Y decidió dedicarse a trabajar para devolverle a la mujer su dignidad, su derecho a tomar decisiones, a organizarse y a mejorar la vida de su familia.

Alfabetizándolas y evangelizando, Reina comprendió que no se podía hacer nada con mujeres que no tenían nada qué echar a la olla para alimentar a sus familias; tampoco se les podía habar de un Jesús y un Evangelio si no se partía de superar una realidad económica pobre. “Teníamos que darles una respuesta para que llevaran comida a su casa”.

Crearon un fondo de desarrollo comunitario para ahorro y crédito de las mujeres, pues rápido  comprendieron que si ellas aportaban económicamente a la familia, tendrían voz y voto. Así nacen los proyectos productivos y la capacitación sistematizada. “Afortunadamente la Arquidiócesis ha dado continuidad a quienes comenzamos este trabajo pastoral con las mujeres hace tiempo. Esto ha permitido que haya continuidad y podamos hablar de un proceso sólido. Son tiempos nuevos que implican capacitar a la mujer para que sea un sujeto activo”.

La buena gestión de la Pastoral de la Mujer en Manabí se evidencia en el reconocimiento que ha recibido de varias organizaciones oficiales y privadas; esta buena gestión ha generado convenios y procesos de capacitación informal, especialmente de liderazgo y autoestima, facilitados por voluntarias/os extranjeros.

Han conseguido becas para mujeres jóvenes, y algunas chicas han viajado a Francia para capacitarse y renovar prácticas pastorales. “La juventud es la que sostiene ahora la Pastoral de la Mujer en Manabí, inyectado inquietudes y propuestas nuevas. Jóvenes y adultas, del campo y la ciudad, han logrado integrarse y trabajar juntas”. La Pastoral de la Mujer va en salida, dando respuesta a nuevas realidades para ellas. Reina ve con alegría la llegada de gente joven a la organización pastoral.

Una de las cosas que más han marcado la vida de Reina es su experiencia de trabajo con mujeres en medio de la guerra guatemalteca, en donde ellas no recibieron ningún respeteto; al contrario, muchas fueron masacradas. En medio de la bala, Reina las educó. Por experiencia, predica la acción de la mujer, y tener muy claro cuál es su rol en esta sociedad social injusta. Reina advierte que la mujer no debe dejarse manipular políticamente con promesas; por eso es tan importante saber hacia a dónde se dirige la mujer de hoy.

La entrevista con Reina termina donde bien puedo haber empezado, pues ella dice con mucha sabiduría: “Para superar los desafíos actuales tenemos que ver el pasado, luchar en el presente e ir construyendo el futuro”.

 Hemos contado aquí las obras de Reina. Ella ha sido guiada por una fe hecha obra, construcción de comunidad, defensa de la dignidad y alimento de la autoestima de sus hermanas ecuatorianas. Esto es lo que ha hecho Reina en un Ecuador que lleva en su corazón de mujer, en el corazón eterno del Dios Madre y Padre.

Reina Barahona Gonzales, mujer de carne y huesos: gracias por tu testimonio de mujer pastora.

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