A lo largo del Río Madre de Dios, durante los últimos 20 años, se han concentrado miles de trabajadores mineros informales, sometidos a las peores condiciones laborales y de salud, difíciles de imaginar. Estos trabajadores no tienen nombre. Son conocidos por apodos puestos por sus patrones: “flaco”, “chileno”, “gordito” o lo que sea, dice el sacerdote…

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