Este es el pedido de Mons. Rubén Salazar Gómez, Presidente del Consejo Nacional Episcopal Latinoamericano (CELAM) y Arzobispo de Bogotá, La solicitud del perlado se deriva de la lectura de Alabado seas, la Carta encíclica papal recientemente publicada.

En la Carta encíclica, Su Santidad “… apela a la conciencia de los gobernantes, de las personas que dirigen la política internacional, pero también a la conciencia de cada uno de nosotros para que seamos capaces de empezar una verdadera conversión ecológica”. Es precisamente esta conversión ecológica la que implica un cambio de conducta urgente: dejar de destruir el planeta.

Las palabras de Mons. Salazar fueron pronunciadas en una rueda de prensa virtual dedicada a abordar la Carta encíclica Alabado seas (Laudato si’), evento que reunió a gran cantidad de comunicadores sociales y periodistas reunidos de toda Colombia y América Latina.

Una parte sustancial de la Encíciica está dedicada a mostrar qué tanto daño le hemos causado al planeta y, a partir de este triste inventario, el Papa nos invita a tomar conciencia de cómo se ha agravado la situación del medio ambiente a nivel mundial.

Este deterioro ambiental está íntimamente ligado a un modelo de desarrollo, a una visión del progreso enteramente equívoca, pues este progreso excluye a varios miles de millones de personas y sólo favorece a una minoría privilegiada que no toma en cuenta el daño ambiental que está produciendo. Además, el Papa insiste en su Carta encíclica que son los países en vías de desarrollo y las personas más pobres quienes cargan con todo el peso de la destrucción ambiental. Ante esta situación, el papa Francisco propone una “ecología integral”.

“El Santo Padre nos propone que adquiramos una manera diferente de mirarnos a nosotros mismos y de mirar el ambiente y por lo tanto nos pide que cambiemos las conductas destructivas, las conductas que hacen tanto daño a la tierra”. En la encíclica “el papa quiere invitar a todos los habitantes de la tierra a unirse en un cambio profundo de mentalidad respecto a la manera concreta de cómo nosotros estamos viviendo en este planeta”.

“Indudablemente los últimos años hemos ido tomando una conciencia muy clara de que estamos dañando la tierra, de que estamos dañando el medio ambiente, y el Santo Padre empieza haciéndonos tomar conciencia de cómo la situación en los últimos años se ha agravado”, afirma Mons. Salazar Gómez.

“La tierra está herida; esta tierra que es nuestra hermana, esta tierra que es nuestra madre, y somos nosotros los que estamos hiriendo la tierra, y la estamos hiriendo con nuestras conductas inconscientes e irresponsables. Hemos ido creando toda una mentalidad, toda una cultura que el Santo Padre llama la cultura del desecho, del descarte, una cultura en que el dios es el dinero y por lo tanto un progreso, un desarrollo a toda costa, sin tener en cuenta todo lo que implica, lo que significa el auténtico desarrollo humano y dentro del desarrollo humano el cuidado fundamental de la tierra”.

Una de las personas que participó en la rueda de prensa virtual le preguntó a Mons. Salazar cómo se iba a emprender el desafío que nos pone el Papa para alcanzar la conversión ecológica. La respuesta de Mons. Salazar es esta: “Para la Iglesia, evangelizar implica también lograr esa conversión ecológica, porque evangelizar es llevar a la persona a experimentar el inmenso amor de Dios y descubrir toda la riqueza del inmenso don de Dios que es la vida, que es la existencia de la tierra y todas sus creaturas”. Esta evangelización para la conversión ecológica agrupa a la persona, a las comunidades, a los gobiernos, a las industrias, a los agricultores y campesinos, a quienes producen y consumen, en fin, nos atañe a todas y todos los que habitamos la casa común.

Esta nueva evangelización nos permitirá apreciar el don de Dios y “… también nos llevará a crear una conciencia clara de que se debe amar a Dios amando a todas sus creaturas”. Mons. Salazar recordó que, desde el Documentode aparecida, el mensaje sobre el cuidado de la naturaleza ya advertía los excesos cometidos contra ella, y que es hora de asimilar a fondo este mensaje que ahora se ve reforzado por la Carta encíclica Alabado seas.

Mons. Salazar reafirmó que el tanto el CELAM como el Departamento de Justicia y Solidaridad se han mantenido muy activos frente a los temas relacionados con la explotación minera, especialmente en el territorio amazónico: la REPAM, Red Eclesial Pan Amazónica ha mantenido una preocupación especial por la conservación de la vida en la Pan Amazonía, pues es una de las fuentes vitales del universo”.

Fuente: Signis ALC

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