Han pasado cuatro meses del colapso de las tuberías del Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) y del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP), que derivó en un derrame de crudo que contaminó las aguas del río Coca.

Si bien el colapso fue atribuido al hundimiento de tierra producido en el sector de San Rafael, diversos expertos en geología, hidrología y medios de comunicación, como mongabay.com, ya habían alertado sobre posibles afectaciones a las tuberías de los oleoductos en este sector.

Las comunidades afectadas exigen justicia

El día de ayer, 12 de agosto, mediante las etiquetas #SOSDerrameAmazonía, #AmazoníaSinExtracción, #ReparaciónYa, diferentes organizaciones de derechos humanos, ambientalistas y de Iglesia anunciaban, en Twitter, la reinstalación de la Audiencia Pública —después de 72 días— en la que se busca una acción de protección contra el Estado y a las que se señala como las empresas responsables del derrame: Petroecuador y OCP Ecuador S.A.

Las publicaciones de las organizaciones en la red social daban cuenta de las cifras y afectaciones que ha dejado el derrame. Informaron, por ejemplo, que 27 mil indígenas han sido perjudicados, al dejarlos sin fuentes de agua y alimentación seguras.

También denunciaban vulneraciones a los derechos a la naturaleza, y sus preocupaciones al no tener garantías de un debido procesos judicial, según lo expresan las comunidades demandantes. Esa preocupación la fundamentan en ciertas expresiones y calificaciones del juez encargado del proceso.

Apoyo internacional de la Iglesia Católica

Las comunidades afectadas han recibido el apoyo de organizaciones sociales y de derechos humanos. La Iglesia no ha se ha quedado atrás, y mediante una declaración firmada por 117 líderes y representantes de 16 países, expresan su apoyo a los afectados por el derrame de petróleo.

«Como personas de fe, llamamos la atención sobre una de las cuestiones morales más urgentes que enfrentamos actualmente en la región amazónica de América Latina, ejemplo de la historia vivida y sufrida por los Pueblos amazónicos y nuestra madre tierra durante décadas.»

La carta ha sido motivada y promovida por la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) y respaldada por representantes católicos de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Chile, México, Costa Rica, Nicaragua, Estados Unidos, España, Alemania, Italia, República Democrática del Congo, Kenya y Burkina Faso.

Quienes firman la carta piden justicia y reparación para los afectados por el desastre, y exhortan también a las autoridades de Ecuador a no permitir que sucesos como estos ocurran nuevamente, ni tampoco en ningún otro lugar de la Amazonía.

Lea la Declaración completa haciendo clic aquí o el boletín de prensa de la REPAM, haciendo clic aquí.

Imagen vía vistazo.com.

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