La Fundación de Acción Social e Integral Refugio del Espíritu Santo (RESA) lleva tres años asistiendo a personas en situación de calle para darles una vida dignidad. Esta iniciativa es impulsada por Cáritas de Guayaquil.

«Además de dar atención a personas en situación de calle, también se asiste a población en movilidad humana, con ellos y ellas se trabaja en su formación de reinserción laboral, familiar y en el proceso de documentación para las personas migrantes. Se imparte talleres de emprendimientos, madera, jardinería y acompañamiento espiritual» señala María Mercedes Jara, coordinadora del refugio.

Los hombres y mujeres que llegan al refugio atraviesan diferentes dificultades como: perdida de su hogar, problemas de consumo, inconvenientes familiares o que han sido expulsados, indica, María Mercedes Jara. El refugio cuenta con personal capacitado para atender a las personas que viven en la fundación o están de paso, se les brinda: atención médica, psicológica, así como alimentación, aquí la labor del voluntariado con la que cuenta la fundación es esencial.

Según Jara, existen diferentes formas de acoger a la población en RESA, una de ellas por derivación del MIES, instituciones allegadas a la casa refugio y también técnicos que hacen su trabajo, visitan las calles del sector y planifican rutas para ubicar a la población en situación de calle.

Es importante mencionar, que Cáritas Guayaquil, cuenta con dos casas refugio para albergar a personas en situación de calle, enfatiza María Mercedes Jara, el primer refugio está ubicado en el centro de la ciudad y el segundo se encuentra en la parroquia San Juan Bautista del P. Cléver Barzallo. Entre los dos albergues se atiende a 90 personas entre beneficiaros internos y externos.

Las personas que viven en la fundación, están bajo un análisis durante unos meses y la intención es que cumplan con el programa y al final se ven los cambios y en muchos de los casos se logra la reinserción en los diferentes ámbitos. La ayuda que reciben para que funcione el refugio proviene de algunos sectores como: autogestión, donaciones, empresas privadas, personas particulares y gobierno.

«Yo amo y tengo vocación en el servicio desde pequeña, es la segunda experiencia que tengo con personas en situación de calle, y lo más gratificante de esta labor es que cuando se ve el cambio en las personas desde cuando ingresan y culminan, es una emoción y un agradecimiento con Dios porque tiene poder en este objetivo y una alegría porque te dicen gracias y se siente como el amor de madre, soy mamá y puedo reflejar y sentir ese amor en ellos, se siente como esa semillita que se sembró, hoy da frutos. Hoy tenemos a un beneficiario que está estudiando para chef, es Carlitos Montenegro, y le pongo como ejemplo porque es un líder entre sus compañeros y ha dado resultados», finaliza Jara.

Write a comment:

*

Your email address will not be published.

Síguenos en: