Arequipa es una de las cuatro regiones con más población venezolana en el Perú. Según cifras oficiales, se estima que 23 mil venezolanos llegaron a Arequipa hasta septiembre del año pasado, pero existe una cifra oculta que bordea los 30 mil, de acuerdo a la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados en el Perú (ACNUR).

Debido a que las políticas migratorias se han hecho más estrictas en el Perú, muchos venezolanos no han podido obtener el permiso temporal de permanencia o las visas humanitarias; es por ello que solo un 6% de la población migrante ha accedido a un puesto laboral formal, mientras el resto trabaja en la informalidad.

Con la presencia de la pandemia, la situación para la comunidad venezolana se agravó, perdieron sus trabajos y se vieron en la necesidad de reinventarse, auto gestionando sus propios empleos. Es así, como podemos encontrar historias como la de Tania Maestre que generó su propio empleo, aunque exponiéndose día a día al contagio (dado que las cifras de infectados por Covid-19 parece incrementar de nuevo). Ellos saben a lo que se exponen, pero coinciden en que deben llevar el sustento a sus hogares y también deben tener lo suficiente para pagar el lugar en donde viven. Quedarse en la calle es algo que temen más que a la propia enfermedad. Sin embargo, a pesar de la adversidad han sabido sobreponerse y han encontrado la manera de salir adelante.

Tania del Carmen Maestre con 38 años y una vida por delante decidió dejar su natal Venezuela para ir en busca de su hija mayor que se encontraba viviendo en Ecuador. Es así, que junto a su hijo menor de 8 años partieron en bus rumbo a Ecuador al encuentro de su hija. La felicidad del reencuentro duro poco, ya que enfrentaron muchas dificultades por la falta de empleo y discriminación. Por ello, gracias al consejo de unos amigos decidieron enrumbar hacia la ciudad de Arequipa. Una de las ciudades con mayor crecimiento en el Perú.

En Venezuela, ella tenía un negocio propio de comida rápida y una casa donde vivía junto a sus dos hijos. Llevaban una vida tranquila hasta que la crisis política y la inestabilidad económica de su país afectaron directamente su hogar. Ello, trajo como consecuencia que su hija mayor dejara de estudiar en la universidad y decidiera salir de Venezuela en busca de un futuro mejor en Ecuador.

Hoy en día, Tania vive 3 años en Arequipa con su hijo y su madre. Ella es el sustento de su hogar porque su madre sufre de una enfermedad crónica pulmonar que no le permite movilizarse y permanece casi todo el día en cama. Antes de la pandemia tenía dos trabajos, uno como ayudante en una movilidad escolar y por la tarde, como ayudante de cocina en un restaurante. Pero perdió ambos empleos a consecuencia de la pandemia, tenían lo básico para subsistir.

Tania conoció del Programa EuroPana en junio de este año donde recibió apoyo con paquetes de alimentos y subsidio de arriendo. Gracias a la asistencia que recibió, pudo ahorrar para comprarse su herramienta de trabajo y fuente de ingresos: un carrito sanguchero. Ahora sale todas las tardes a vender comida rápida con la ayuda de su hijo.

«Gracias a esta ayuda, volví a respirar» dice Tania. Ahora se encuentra feliz y agradecida porque puede mantener a su madre y a su hijo menor. Tiene como plan a futuro permanecer en el Perú, su sueño más grande es ver a sus hijos como profesionales y formando una linda familia.

Al llegar la noche, Tania sigue trabajando en la Avenida Jesús, pero con el corazón agradecido y tranquilo porque tiene la esperanza de que poco a poco las cosas para ella y su familia seguirán mejorando.

Créditos de elaboración:
© Equipo de Comunicaciones Cáritas del Perú

Entrevista: Edwin Delgado, Promotor Jurídico
Fotografía: Angela Rodríguez, Coordinadora de Proyecto Cáritas Arequipa
Diciembre, 2020.

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