Es una de las frases que el P. Euclides Carrillo, responsable de la Pastoral Social Cáritas Santo Domingo de los Tsáchilas, utiliza para referirse a la solidaridad que el pueblo ecuatoriano demostró desde el pasado 16 de abril, y que esa luz de esperanza siga iluminando los corazones de los miles de ecuatorianos y que se mantenga encendido siempre.

“La Iglesia desde el principio de sumo a la causa de ayudar a los hermanos más desprotegidos. Santo Domingo desde el inicio del terremoto fue la despensa más inmediata para llevar el apoyo a Pedernales y a Manabí porque somos  bien vecinos.

El primer trabajo de la iglesia en Santo Domingo y de la gente de buena voluntad fue recoger alimentos y enviar, en la primera semana se cocinó y se envió alimentos cocinados. Esa  fue una experiencia bonita, como se abrieron cocinas grandes nos tocaba cocinar de 300 a 400 raciones alimenticias.

Recibimos a un gran número de personas que se movilizaron a Santo Domingo en algunos albergues. Al principio quien recibió primero fue la parroquia la Dolorosa donde actualmente se atiende todavía alrededor de 500 personas que están ubicadas en apartamentos o pequeñas casas donde un buen  corazón  de santo domingo los ha recibido durante tres meses luego vendrá el apoyo del gobierno con el subsidio del arriendo para estar allí o regresar a su tierra a ellos se le ha atendido con salud y raciones alimenticias.

Entre las cosas que nosotros nos propusimos para salir del momento, diría yo cruel, ubicar a los hermanos que estaban viviendo en carpas y primero echamos una mirada en torno a los damnificados de Santo Domingo que perdieron sus casitas como son: Monterrey, La Concordia, Las Villegas, Puerto Limón, y la Independencia.

Estamos terminando la reconstrucción de las casitas pequeñas, la mayoría que se está haciendo por la diócesis son con material de caña guadua y madera, son 25 metros cuadrados, dos habitaciones y una salita cocina que es un albergue temporal, no es una condición de vivienda pero de estar viviendo bajo plásticos donde la temperatura se vuelve durísima al medio día en condiciones infrahumanas son más útiles estas casitas. En pedernales también estamos construyendo unas casitas, son padres de familias cuyos niños estaban desnutridos en el centro de recuperación en Santo Domingo”.

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La Diócesis de Santo Domingo también va entrar a trabajar en la población de puerto nuevo que pertenece al cantón Muisne, a pedido del párroco del lugar el P. Anhan, cuenta el P. Euclides Carrillo.

“Muisne es un cantón muy pobre, demasiado pobre, la pobreza yo creo que supera el 50 por ciento la pobreza extrema en lo que uno puede constatar allí, y sumado a la pobreza en que vivían, la tragedia del terremoto dobla el sufrimiento.

Vamos a entrar a trabajar en este pequeño poblado: el área espiritual, velar por los niños, mirar a ver como se reconstruyen algunas casitas de quienes están durmiendo en carpas  de plásticos, este un proceso porque tenemos que empoderar a la gente, si la gente no se empodera de lo que queremos hacer sería votar energía nuestra y dinero si la gente no se empodera y quiere salir adelante”.

El sacudón nos ha hecho pensar que no somos nada ante la inmensidad de la creación y de Dios, y yo creo que muchos de nosotros nos pusimos de rodillas y nos hace recordar que tenemos un solo Dios que somos pequeños pero que somos hermanos.

Yo creo que si uno saca algo bueno de la tragedia, es que Ecuador se hizo hermano y eso es algo espiritual que sin condición de partido, raza o religión uno le pueda tender la mano al que está sufriendo, eso nos acerca a Dios”.

Durante el diálogo el P. Euclides Carrillo retoma la situación de Muisne  y dice que tiene más de 70 recintos o caseríos y para dos sacerdotes es una dimensión tan grande para llevar el evangelio.

“Nosotros como iglesia pensamos ir a  pequeñas misiones de  sacerdotes apoyar allí en la zona, no a imponer la religión sino mostrarles el rostro de Dios y el rostro de Dios se muestra trabajando, no es con la bandera, es estandarte plantado, sino es con la misericordia  que podamos plantar allí,  por eso donde vamos a ir queremos trabajar con la madres, padres con los niños, queremos hacer un comedor comunitario, arreglar la iglesia por que se cayó,  no solo pensar en el estómago de la persona, sino pensar en la trascendencia y el corazón de la persona”.

 

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