“Agradecemos su solidaridad y síganos acompañando”

Han transcurrido 20 días de aquel 16 de abril, cuando el país enfrento una de las peores tragedias de los últimos años, el terremoto de magnitud de 7.8 cuyo epicentro se ubicó frente a Pedernales a 20 km de profundidad y que azotó a las provincias de Manabí, Esmeraldas y parte de la ciudad de Babahoyo.

Desde ese día acá, la ayuda humanitaria se movilizó desde varios lugares del mundo y por supuesto desde nuestro propio Ecuador, que se puso manos a la obra para ir en favor de nuestras hermanas y hermanos que están pasando esta tragedia.

En ese primer momento la iglesia y su brazo social como lo es la Pastoral Social Cáritas Ecuador, activo el área de Gestión de Riesgos y Emergencias, la misma que llegó con: ayuda alimentaria, artículos de higiene, agua y kits de cocina a las familias afectadas.

El trabajo de hormiga en las diferentes pastorales sociales de las 24 jurisdicciones del país es incalculable, voluntarias, voluntarios y grupos de iglesias siguen participando en esta cruzada nacional, recogiendo, clasificando y elaborando kits de primera necesidad para la población afectada.

Conversamos con Alfredo de la Fuente, responsables de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Portoviejo, para conocer de cerca la situación de la población afectada por el terremoto y como se canaliza la ayuda humanitaria.

“Gracias por la ayuda que está llegando de todas las partes, hoy día hemos visto con mayor fuerza y que yo llamaría una solidaridad horizontal de polo a polo, los mismos pueblos, la misma sociedad son los que se han movido”.

“Aquí mismo en Manabí ha habido zonas que no han sido tan afectadas y rápidamente ha venido la ayuda inmediata hacia las familias, acogiéndolas o mandando alimentos, apoyo y acompañamiento, se ha notado realmente una solidaridad y hemos crecido en humanismo”.

“Después del dolor, este se va asentando, poco a poco se va normalizando la vida fuera de las zonas devastadas; porque la zona devastada del centro de la ciudad de Portoviejo o la zona devastada de Pedernales, Jama, Canoa, ahí cada día es polvo y polvo, porque todavía están recogiendo escombros, y esperando que los edificios poco grandes sean dinamitados, pues la mayoría de ellos tienen que ser destruidos”.

“Las perdidas han sido muy altas y mucho más el impacto popular es fuerte, porque la paralización económica conlleva, a que todos aquellos que vivían del día a día no han podido recuperar su trabajo, los que laboraban en Tarqui en la zona comercial o en Portoviejo, se han quedado sin su sustento diario, la gente está adolorida y golpeada económicamente, hay perdidas muy altas en mercadería e instrumentos de trabajo”.

Durante el diálogo con Alfredo de la Fuente, surge una preocupación aún mayor.  “A mediano y largo plazo  queremos trabajar en la migración del campo, pues resulta que a nivel de las noticias no sale nada y sin embargo hay una  buen número de viviendas destruidas y claro una familia pobre que no tienen ahorro y que tiene que trabajar siempre en base al crédito,   ¿de dónde saca dinero para poder reponer la vivienda?”, es la pregunta que se hace, “son problemas fuertes y algunas familias ya han salido, incluso hemos escuchado que quieren trabajar ya donde se han ido a migrar, como es el caso de Pedernales que han ido a Santo Domingo. Entonces nos dedicamos fundamentalmente al campo desde las zonas más alejadas hacia la ciudad, ese es nuestro trabajo como Cáritas”.

“Una de las razones, no solamente es la atención el acompañamiento a esas familias, sino la contención de la migración porque eso aumentaría el problema en las ciudades.  En ese caso la contención que vamos hacer apoyando la reactivación de la economía familiar con emprendimientos y demás, ya estamos mirando la manera de ir haciendo todo esto para que no sea simplemente un ir a llevar cosas, sino realmente un acompañamiento y la creación de comunidades que mutuamente familias se van ayudando, lo que en Cáritas llamamos Desarrollo Humano Integral y Solidario (DHIS), es el enfoque que le vamos a dar al trabajo”.

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“Nosotros ahora en estos momentos ya no estamos dedicándonos a la emergencia como tal a la atención primaria, ya estamos organizando todo en razón de seguimiento   a estas familias más pobres que han perdido la vivienda o que se han quedado con una vivienda esquelética, solo con paredes, ese el indicador único que estamos usando en ese sector, pero no solo darles los materiales sino en el acompañamiento para que se reactive la economía dentro de la familia, no migren no se vayan de su entorno, que crean riqueza en su medio”.

Con respecto a la ayuda que ha realizado la empresa privada, Alfredo nos cuenta: “Estamos preparando un programa piloto, con el apoyo de almacenes el TÌA, nos ha donado 100 mil dólares en alimentos, 100 mil dólares en tarjetas de $ 10.00 y 3 millones de bloques que vamos a manejar para la reconstrucción de las viviendas”.

“Vamos hacer un convenio con Hogar de Cristo para unificar esfuerzos y nos dispersar se ha diseñado una vivienda antisísmica y que está dentro de los planes de Hogar de Cristo, por lo se está levantando información de las familias que perdieron sus viviendas con técnicos de Cáritas”.

Alfredo de la Fuente, agradece a todas personas que se han movilizado para llegar con la ayuda, él dice “mucha solidaridad no solo de las Diócesis como tal sino de parroquias concretas que han venido de Riobamba, de Quito, de Loja, de Macas, que han venido con sus carros hasta acá. Y es ahora que vamos a seguir necesitando de la ayuda durante varios meses porque hasta que se reactive la economía familiar demora un poco y esas familia como en general viven del día a día vamos a necesitar pero ya no como en este momento de manera inmediata, sino ya puede venir distanciadas cada 15 días cada mes, supongo que unos cuatro o cinco meses vamos a necesitar de esto”.

Al concluir el diálogo con Alfredo, él insiste en que no los olviden “les agradecemos su solidaridad y que sigan   acompañándonos hasta que se nos vaya el miedo porque todavía ese miedo ese susto no ha salido del cuerpo y que supongo será en unos tres o cuatro meses por lo menos”.

 

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