En la audiencia jubilar, en la Plaza de San Pedro, realizada el día de hoy 30 de Junio el Sumo Pontífice nos invita a ser misericordiosos como el Padre, pero ¿Qué tan fácil es ser misericordioso?, tomando las palabras del Papa Francisco “La Misericordia no es una palabra abstracta sino un estilo de vida”, un estilo de vida que nos invita a cada ser humano a ser mejor, a saber que la misericordia inicia en casa que cada uno de nosotros y nosotras podemos ser misericordiosos con actos simples pero llenos de bondad.

Cada ser  debe hacer que la misericordia se convierta en una llama de bondad, en un estilo de vida que contagie alegría, respeto y sobre todo amor. Un grito de esperanza y una luz al final del túnel en éste mundo tan lleno de maldad, de discriminación y de injusticias. La misericordia debe iniciarse desde una transformación desde lo más profundo de cada uno para que así podamos contribuir y seguir en la creación de un mundo más justo y hospitalario.

El Santo Padre explicó que “la misericordia sin las obras está muerta en sí misma. ¡Propiamente! Lo que hace viva la misericordia es su constante dinamismo para ir hacia el encuentro de las necesidades de aquellos que están en dificultad espiritual y material”. Hermanos y hermanas éste texto nos invita a la reflexión y a la acción a saber que cada uno de nosotros puede ser un grito de misericordia en medio de un mundo tan callado.

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Imagen por Daniel Ibañez (ACI Prensa)

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