A propósito del inicio de la Cuaresma, el Papa Francisco vuelve a pedirnos que cumplamos el deber sagrado de custodiar la tierra.  Así nos lo recuerda María Cecilia Mutal, redactora de Radio Vaticano. En su última misa, el Papa reflexiona de nuevo sobre la “re-creación” que ha hecho Jesús, “re-creando lo que había sido arruinado por el pecado”.La obra de la creación se renueva constantemente: “Él continuamente sostiene aquello que ha creado. Esta es la “re-creación. Esta “segunda creación” es más maravillosa que la primera; este segundo trabajo es más maravilloso porque hay otro trabajo, aquel de la perseverancia en la fe, y esta es labor del Espíritu Santo”

 “Dios trabaja, continúa trabajando y nosotros podemos preguntarnos cómo debemos responder a esta creación de Dios, que nació del amor, porque Él trabaja por amor. A la ‘primera creación’ debemos responder con la responsabilidad que el Señor nos da: ‘La Tierra es vuestra, llévenla adelante, domínenla, háganla crecer’”.

El deber de custoridar la Tierra es nuestro: “Debemos tener cuidado de no adueñarnos de la Creación, sino de hacerla seguir adelante, fieles a sus leyes. Ésta es la primera respuesta al trabajo de Dios: trabajar para custodiar la Creación”

“Cuando nosotros escuchamos que la gente hace reuniones para pensar en cómo custodiar la Creación, podemos decir: ‘pero no, ¡son los verdes!’. ¡No, no son los ‘verdes’! ¡Esto es cristiano! Es nuestra respuesta a la ‘primera creación de Dios. Es nuestra responsabilidad”.

 “Un cristiano que no custodia la Creación, que no la hace crecer, es un cristiano al cual no le importa el trabajo de Dios, aquel trabajo nacido del amor de Dios por nosotros. Y ésta es la primerarespuesta a la primera Creación: custodiar la Creación, hacerla crecer”.

 La mejor forma de ser responsables con “la segunda creacción” es reconciliarnos con Dios: “San Pablo nos dijo que nos dejemos “reconciliar con Dios”, recorrer el camino de la reconciliación, de la reconciliación comunitaria, porque la reconciliación es obra de Cristo”.

 Francisco insiste en que la obra de la creación tiene  como hacedor a un Dios personal: “Es persona Padre, persona Hijo y persona Espíritu Santo, y los tres están involucrados en esta Creación, en esta re-creación, en esta perseverancia en la re-creación. Y a los tres respondemos: custodiar y hacer crecer la Creación, dejarnos reconciliar con Jesús, con Dios en Jesús, en Cristo, cada día, y no entristecer al Espíritu Santo, no echarlo: es el Huésped de nuestro corazón, aquel que nos acompaña y nos hace crecer”.

El llamado del Santo Padre termina así: “Que el Señor nos dé la gracia de entender que Él está obrando y nos dé la gracia de responder justamente a este trabajo de amor”.

 

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