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El derecho a la vivienda en Ecuador, debe ser un derecho humano esencial, donde la población tenga acceso a una vivienda digna, que goce de todas las comodidades básicas, así como lo dicta el art. 30 de la Constitución de la República y que establece lo siguiente: “Las personas tienen derecho a un hábitat seguro y saludable y a una vivienda adecuada y digna, con independencia de su situación social y económica”.

Sin embargo, este derecho fundamental está lejos de cumplirse de manera exacta en el país, al contrario, se convierte en una lucha constante por llegar a acceder a una vivienda propia. Según el último censo de 2022 y los datos arrojados por el Instituto de Estadística y Censos (INEC), solo el 56, 2 % de los hogares vive en casas propias.

En este sentido, Cáritas Ecuador, promueve diversos valores, uno de ellos es la sostenibilidad y dignidad humana, que desarrolla procesos integrales que incidan en la transformación, económica, ambiental, cultural y eclesial, donde las acciones se mantengan en el tiempo, desde un enfoque del desarrollo humano integral y solidario.

En ese sentido, La Pastoral Social Cáritas Ecuador, junto a la Diócesis de San Jacinto, pusieron en marcha en la ciudad de Durán, el proyecto denominado: “Hogares dignos construyendo esperanza”, que tuvo el propósito de realizar la construcción de tres viviendas para familias que estaban en situación vulnerable.

El propósito del proyecto, se enfocó en uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS, que menciona: “La erradicación de la pobreza y la conformación de ciudades y comunidades sostenibles y en las enseñanzas de Papa Juan Pablo II, acerca de la familia y sus desafíos contemporáneos”, menciona Oscar Parada, director de Cáritas San Jacinto.

Según, datos del último censo de población y vivienda, Durán es el octavo cantón más poblado del Ecuador con más de 300 mil habitantes, y uno de los territorios con una de las tasas de crecimiento más acelerado (9.02%), por encima de Guayaquil que es del 2.9%. Las causas de esta, «explosión» demográfica, se deben principalmente a la migración interna de familias enteras que llegan desde la Sierra o de otros lugares rurales del país a la ciudad de Durán, debido a su cercanía a Guayaquil y la posibilidad de mayores oportunidades laborales, señala Oscar.

“Desde hace 10 años, no existe ningún plan de vivienda social, salvo promesas de campaña durante períodos electorales”, enfatiza Oscar Parada, quien agrega que “como consecuencia de esto, Durán se caracteriza por ser un cantón con extensas y crecientes áreas de “invasiones”, en las que viven miles de familias en asentamientos carentes de servicios básicos, seguridad y condiciones mínimas de habitabilidad y que son nicho frecuente, para que pululen grupos al margen de la ley. Por lo que, las familias quedan expuestas a pocas opciones y oportunidades como: entre el deseo de progresar y sobrevivir y las carencias de medios para alcanzar sus metas”.

La selección de las tres familias que se beneficiaron de las viviendas, se determinó por la “realidad social y económica en la que se desarrollan, conocemos de cerca su situación y por el acompañamiento que se ha realizado en otros programas sociales desarrollados por nuestra iglesia local. Así mismo se tomó en cuenta ciertos parámetros, que las hacían especialmente vulnerables, las familias beneficiarias viven en sectores de “invasiones” y comparten los retos y desafíos de la mayoría de la población que viven esta cruda realidad”, indicó Oscar.

Entre los criterios que se tomaron en cuenta al momento de seleccionar a las tres familias beneficiarias son:

. Ser familia numerosa (más de 4 integrantes)

. Poseer menores de edad (preferentemente niños y/o adolescentes)

. Tener legítima posesión del terreno donde viven y

. Comprobar que las condiciones de vivienda no prestan la seguridad y dignidad mínima

Antes de contar con un espacio digno para vivir, el estado de construcción de las viviendas, eran deplorables, “estaban compuestas por telas de carpas, paredes de caña o lonas, o en la mayoría de los casos los pisos eran de tierra. Las cubiertas de las casas eran de tejas de zinc, que servían para cubrir del sol, más no para enfrentar la época invernal. No poseían baños, sus moradores improvisaban un espacio para los servicios higiénicos sin las condiciones mínimas de salubridad, igualmente vivían en hacinamiento”.

Ahora, las tres familias cuentan con viviendas dignas, las casas tienen las condiciones mínimas, paredes de hormigón, redes eléctricas, redes hidrosanitarias, techo en buen estado, mesones seguros para la cocina, muebles, sanitarios, entre otros. “Ver las obras terminadas de las casas, se comprobó en las familias, la sensación de bienestar emocional de cada una de ellas, mejoró el ánimo y la esperanza de optimizar sus ingresos, para disfrutar con mayor alegría, lo que se logró”.

El Papa Juan Pablo II decía «La familia se encuentra en el corazón de la civilización del amor”, y por tanto su cuidado y promoción es un deber para la Iglesia y una de las prioridades de nuestra Cáritas local, sobre todo en las que hay heridas a causa de la pobreza, el desempleo, los abusos, etc. Con este proyecto hemos pretendido poner un granito de arena en la construcción de esa «civilización del amor» que nos empeñamos a construir. Agradecemos a todos los que han sido parte de esta obra con su aporte, tiempo y oración”, finaliza Oscar Parada.

TESTIMONIOS

Yahaira Mestanza

“Agradezco a las personas que económicamente ayudaron, yo tenía mi casita de cañita que cuando llovía siempre me mojaba, se metía agüita, ahora mi familia ya no sufre. Agradezco muchísimo a todos y a Dios, por bendecirme y ponerme personas maravillosas alrededor mío”

Ana Moreira

Agradezco a Dios, a Cáritas por la ayuda, gracias a ustedes puedo vivir mejor en mi nueva casita, mis hijos están felices y mi esposo también”.

Al finalizar la obra y la entrega de las nuevas viviendas, las familias beneficiarias del proyecto, recibieron un taller de valores primordiales sobre la importancia de la familia como núcleo de una sociedad libre de violencia y constructores de paz. Se brindó estrategias y herramientas necesarias para conservar un espacio armonioso y seguro para todos los integrantes de la familia.

Poner en marcha el proyecto, “Hogares dignos construyendo esperanza”, ha sido gracias a la contribución generosa de los donantes que creen en la labor social de la iglesia y que se lo hace a través de la Pastoral Social Cáritas Ecuador, en las 26 jurisdicciones eclesiásticas del país, a donde llegamos con nuestro trabajo, alentamos y acompañamos en las diversas situaciones de exclusión social.

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