Este es el mensaje del Papa a la juventud; lo hizo desde Piamonte, y el encuentro estuvo caracterizado por la energía y la alegría de la juventud, que rápidamente contagiaron al Papa. Tan contento se sintió Francisco, que dejó de lado el discurso que tenía preparado y prefirió improvisar sus palabras, llenas de reconocimiento y atención a las nuevas generaciones. El amor verdadero estuvo presente a lo largo de todo su diálogo.

La juventud de la región fue representada por una chica y dos chicos, que vivieron la dicha de hacerle tres preguntas a Francisco: “¿En qué consiste la grandeza del amor de Jesús y cómo podemos experimentar su amor?”;  “¿Qué hacer para no desanimarse y continuar esperando?” y ¿Cómo manifestar la amistad con Jesús y su amor más grande hacia todos?”.

Las respuestas a estas preguntas alumbraron el encuentro del Papa con la juventud. Les pidió encarecidamente a los jóvenes vivir, no derrochar la vida. Opina el Papa que es muy feo ver a un joven quieto, que vive pero lo hace como un vegetal, mientras que otros derrochan el don de la juventud que les otorgó Dios; Su Santidad dijo sentir mucha tristeza en su corazón al ver “jóvenes que se jubilan a los 20 años, que envejecen pronto”, y cerró esta idea con algo que arrancó hartos aplausos en la joven audiencia: “Lo que hace que un joven no se jubile son las ganas de amar”.

Abordando el tema del amor, Francisco dijo: “El amor está más en las obras que en las palabras. El amor es concreto”, recordando que el amor divino nace cuando Dios se “implicó” con su pueblo, cuando lo eligió e hizo la alianza.

Explicando la segunda dimensión del amor –la comunicación del amor–, Su Santidad manifestó a la juventud: “El amor escucha y responde. El amor se hace en el diálogo, en la comunión. Se comunica. El amor no es ni sordo ni mudo. Se comunica, y no es solamente un sentimiento romántico del momento”.

Sin ser moralista, les pidió la castidad, porque el amor es respetuoso con las personas, no las usa y por eso debe ser casto: “A vosotros jóvenes, en este mundo hedonista, en este mundo donde solo tiene publicidad el placer, el pasarlo bien, tener una buena vida, yo os digo: sed castos. Sed castos. Todos hemos pasado en la vida momentos en el que esta virtud es difícil. Pero es la prueba de un amor genuino, que sabe dar la vida, que no trata de buscar al otro para el propio placer”. “Todos sabemos las dificultades para superar esta concepción facilista y hedonista del amor”.  Y les ha pedido hacer el esfuerzo de vivir el amor castamente.

Desde esta visión del amor, el Papa da otra consecuencia del amor: el sacrificio: “Mirad el amor de los padres, de tantas madres y padres que por la mañana llegan al trabajo cansados, porque no han dormido bien por cuidar a su hijo enfermo. Esto es amor. Y esto es respeto. El amor es servicio y servir a los otros”.

El tema político no estuvo ausente de las preocupaciones del Papa y la juventud: “Si te fías solo de los hombres, has perdido”, expresó Francisco, haciendo referencia a la “tercera guerra mundial por partes” que se vive en el mundo, polémico tema que ya ha tocado Su Santidad en varias ocasiones. “¿Hasta dónde pueden confiar los jóvenes en los dirigentes mundiales?  ¿Me puedo fiar de los dirigentes mundiales?; ¿cuando voy a votar por un candidato, me puedo fiar que no llevará a mi país a la guerra?”.

Nuevamente, el Papa hizo referencia a la actual cultura del descarte: se descarta a la niñez, a los ancianos y a la juventud “… porque en el sistema económico mundial no está el hombre y la mujer en el centro, si no el dios dinero. Por la plata baila el mono”, y rogó a los jóvenes presentes no poner la seguridad en la riqueza y en los poderes mundanos.

En su rica charla con la gente joven, el Papa pidió a las nuevas generaciones no jubilarse pronto; màs bien, les pide que hagan cosas, que vayan a contracorriente, a no creer en los falsos valores. Para enfrenar a la cultura del placer, lo mejor que puede hacer la juventud es  “hacer cosas constructivas, aunque sean pequeñas, pero que unan”; ese es el mejor antídoto contra la jubilación a temprana edad. La juventud no puede crecer engañada, recibiendo baratillas como si fueran diamantes; la juventud no puede ser ingenua.

Al finalizar el encuentro, el Papa tuvo tiempo para bromear con la juventud presente y reafirmar su fe en ella. Un encuentro fecundo para la juventud, y una evidencia más de la nueva visión que tiene Su Santidad de la verdadera vida cristiana, de una Iglesia que tiene a la juventud como protagonista de su salida en busca de quienes más necesitan amar y ser amados.

Fuente: www.Zenit.org / Foto: www.kint.com

  1. Ojalá el mundo y la iglesia vayan a la misma velocidad que el papa, de esta forma se enciende una luz de esperanza.

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