Los monjes hemos optado por la vida cisterciense porque un día notamos que el carisma nos aportaba una novedad vital: al amparo de la Comunidad monástica advertimos cómo el Señor recreaba nuestro interior, nos sanaba, hacía de nosotros “algo nuevo”, no de cualquier manera, sino algo nuevo “según Dios”; porque sólo de ahí brota la…

“La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría”. (Francisco, Evangelii Gaudium 1)

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