La iglesia vive su misión Allí donde vive la iglesia, debe preguntarse si está al servicio de esa misión o si es fin en sí misma. El cristianismo no es sacro, sino que en él sopla el viento fresco del Espíritu. El cristianismo es una realidad mundana, abierta para la humanidad. Karl Barth.

«En la fe, don de Dios, reconocemos que se nos ha dado un gran Amor, que se nos ha dirigido una Palabra buena, y que, si acogemos esta Palabra, que es Jesucristo, Palabra encarnada, el Espíritu Santo nos transforma, ilumina nuestro camino hacia el futuro, y da alas a nuestra esperanza para recorrerlo con alegría….

Los monjes hemos optado por la vida cisterciense porque un día notamos que el carisma nos aportaba una novedad vital: al amparo de la Comunidad monástica advertimos cómo el Señor recreaba nuestro interior, nos sanaba, hacía de nosotros “algo nuevo”, no de cualquier manera, sino algo nuevo “según Dios”; porque sólo de ahí brota la…

“La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría”. (Francisco, Evangelii Gaudium 1)

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