Caracas, 8-16 de junio 2013

El Papa Francisco en la audiencia concedida a Caritas Internationalis el 16 de mayo pasado expresaba: “Tengan esperanza mirando hacia delante. Porque

cuando miramos atrás siempre quedamos aprisionados por la dificultad de las tribulaciones, los problemas y, bueno, esas cosas que suceden en la vida y que nos hacen sufrir… ¡Muchas gracias! Por lo que están haciendo. Institucionalmente la Cáritas es parte esencial de la Iglesia. Una Iglesia sin caridad no existe. Y l

a Cáritas es la institución del amor de la Iglesia. La Iglesia se hace institución en la Cáritas… Por eso Cáritas tiene esa doble dimensión: Una dimensión de acción, acción social entre comillas. Acción social en el sentido más amplio de la palabra. Y una dimensión mística, es decir, metida en el corazón de la Iglesia. La Cáritas es la caricia de la Iglesia a su pueblo. La caricia de la Madre Iglesia a sus hijos, la ternura, la cercanía.

En nuestra conferencia regional hay presencia de 20 países de América Latina y el Caribe; nos hemos reunido para potenciar la caricia, la ternura, la cercanía de la Iglesia para con el pueblo, particularmente el pueblo pobre, el pueblo que sufre en nuestra América Latina y el caribe. Somos una Región que se encuentra dentro de la Confederación Internacional presente en 164 países. Nos hemos reunido para mejorar y valorar la eficacia y la eficiencia de nuestros procedimientos;  revisar los avances en las áreas de servicio de la caridad y fortalecer la comunión y las alianzas que surgen en nuestras organizaciones.

En nuestra reflexión hemos constatado algunas tendencias que se encuentran en nuestra realidad: La pobreza y de la inequidad en nuestros países; sugestivos intentos de integración de la región en lo político y económico, nuevos actores sociales y políticos, y su acción pragmática; tendencia socialista (Izquierda) de nuevos gobiernos de la Región en algunos países; el surgimiento de nuevos referentes religiosos en la región; la emergencia del servicio humilde propuesta por el Papa Francisco a la Iglesia; Ir a la periferia siendo Cáritas la caricia de la Iglesia con los pobres; el año de la fe, con la propuesta que nuestras Cáritas sean más evangelizadoras, así como la petición de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe a través del Documento de Aparecida para la renovación de las Pastorales Sociales; y la necesidad de pasar de una visión funcionalista de los pobres como objeto de las acciones caritativas, a una visión proactiva en cuanto sujetos de su historia.

Como servidores de nuestros pueblos estamos trabajando para lograr el fortalecimiento institucional de las Cáritas de la Región; la prevención del medio ambiente trascendiendo la perspectiva únicamente ambientalista para ubicarla en el punto de vista comunitario; promover el desarrollo humano integral de la región, la dignidad humana, los derechos humanos y paz, es una realidad de profunda inequidad e impunidad. Trabajamos con ejes transversales: Equidad entre hombres y mujeres, comunicación, incidencia, empoderamiento y ciudadanía.

Nuestra Conferencia Regional se enmarca en el año de la Fe y el papa Benedicto XVI pone de relieve la relación recíproca entre fe y caridad. La caridad nace de la fe, porque es solamente gracias a la fe que “podemos reconocer en quienes piden nuestro amor el rostro del Señor resucitado: cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt 25,40). “La caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a la merced de la duda”, “la fe sin la caridad no da fruto”. (cf sant 2,14-18)

Para los cristianos la caridad no consiste solamente en la eficacia de las ayudas que puedan dar, sino de la entrega y la cercanía que se tenga con quienes sufren. El Papa Juan Pablo II nos pidió “mayor creatividad” en la relación a “una nueva imaginación de la caridad”, donde hay que promover “no tanto y no solo la eficacia de las ayudas presentadas, sino la capacidad de hacerse cercanos y solidarios con quien sufre, para que el gesto de ayuda sea sentido no como limosna humillante, sino como un compartir fraterno”. (NMI 50)

Somos consientes de la validez de las instituciones en el servicio del área social, todos somos necesarios en la ayuda a los más pobres; nadie puede secuestrar este servicio, ni gobiernos, ni entes privados, ni instituciones de servicio. Hoy día necesitamos trabajar en alianzas, dialogar, proponer, compartir, cooperar. Los pobres no pueden esperar. Por eso la Iglesia Católica a través de las Caritas Internationalis ha preparado la CAMAPAÑA Mundial contra el hambre y la pobreza, desde una familia humana y solidaria. El derecho a una alimentación nutrida y balanceada es fundamental. Esta campaña tiene su asidero en la necesidad que todos nos unamos con una sola fuerza a combatir el flagelo del hambre en distintas partes del mundo. Esperamos que los gobiernos, los entes privados, las ONG muy necesarias en el actuar de servicio a la caridad en nuestros países, los distintos credos, nos unamos para caminar en una sola dirección que permita minimizar el flagelo del hambre y la pobreza en el mundo entero

Fuente: Cáritas América Latina y el Caribe. http://www.caritasamericalatinaycaribe.org/

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