En el parque de Los Samanes, Pedro Javier Orellana será uno más del millón de fieles que estarán con el papa Francisco; pero Pedro entonará, en comunión con miles de jóvenes, el himno que compuso para el Encuentro Nacional de la Juventud, que se realizará en Manta, el 31 de julio al 2 de agosto. Conozcamos a Pedro Javier, un digno componente de la Pastoral Juvenil de Cuenca.

“Soy un joven normal, que comencé en los grupos juveniles a los doce años, por influencia de mi familia y mi ciudad; también fui monaguillo. Parte de mi  identidad es tener presente a Cristo, a Dios y a una madre, María. Para mí ha sido muy normal en mi vida cantarle a Dios. Yo también salgo a bailar, a cantar, voy a fiestas y tengo mis amigos, y mis enamoradas, algo propio de la edad; pero tengo fe, inculcada por mi familia, tengo fe en Cristo”

“Mi experiencia en la Pastoral Juvenil me ha dejado entrever de otra manera la problemática social, los problemas familiares, educativos y juveniles. Esta experiencia me hace preguntar qué hago yo, quién  soy y qué debo hacer. Estas dudas las he resuelto poniendo mi vida en manos de Dios y ser, como el alfarero,  un instrumento para Él”.

“El himno no lo compuse para el encuentro juvenil de Manta; lo hice para el encuentro de la Jornada Arquidiocesana de Cuenca; luego supe lo del concurso, y mandé la canción por curiosidad, a ver qué pasaba, a ver si servìa, y dos meses después me avisaron que mi canción había ganado y les había gustado mucho. Todo lo que he aprendido ha salido de la Arquidiócesis de Cuenca, con el apoyo de Mons. Luis Cabrera”.

“Cantar es mi forma propia de expresarme, lo hago mejor que hablando o dando un discurso magistral. Me gusta plasmar en una canción ideas que puedan servir a la gente joven, para que encuentre sentido a la vida, como me pasó a mí hace un par de años: andaba confundido, no sabía què era mi vocación y, sobre todo, que la Iglesia no es aburrida”.

“El himno de la juventud está basado en el tema ‘Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios’. Estudié las Bienaventuranzas y así compuse este himno que, a su vez, es una oración en la que los jóvenes le pedimos a Dios que nos guíe, que sea nuestra luz del amanecer, que nos ayude a construir la civilización de Dios. Dios nos responde que estemos tranquilos, que nuestro corazón está puro. Eso expresa nuestra canción”.

“Animo a la juventud a asistir al Encuentro Juvenil en Manta. Nos vamos a encontrar con Cristo, lo veremos en nosotros mismos, en las familias, en las y los religiosos que asistan a Manta. Dios estará presente ahí, hay que sentirse dichosos porque nos encontraremos con Él allí”.

Al preguntarle qué hace Pedro ahora, él nos responde: “Estudio 5º ciclo de Comunicación Social en Cuenca, y también trabajo como cajero los fines de semana, para adquirir experiencia laboral. No  descuido mi apoyo a la Pastoral Juvenil, de la que fui coordinador. Ahora siembro y cosecho más. Iremos a Los Samanes sin miedo, a alabar a Dios, con los seminaristas que han entregado su vida al servicio de Dios. Voy con una artista cuencana que también quiere alabar al Señor. Desde el domingo 5 estaremos en Guayaquil. No voy a cantar solo, todos ustedes van a cantar conmigo”.

Pedro termina tarareando el Himno: “Bienaventurado porque tu corazón limpio está. Siéntete dichoso y sonríe, joven que tú a Dios verás”.

Esta es la semilla de nuestra Iglesia: una juventud que camina, que va construyendo, que no siente vergüenza de su fe, y da testimonio de ella constantemente, llena de fe y esperanza, convencida de que otro mundo mejor es posible en la medida en que nos empeñemos en construirlo. Gracias por tu ejemplo, Pedro Javier.

  1. Me siento profundamente emocionada al leer este hermoso reportaje. También estoy agradecida por sus palabras llenas de esperanza. Soy la madre de Pedro. No puedo expresar cuánto dolor y también cuánta gratitud me inundan, solo puedo decir Que el Señor nos acompañe en este duro trance….. y que brille su luz. Pedro Xavier ganó la batalla, llegó a la menta antes que nosotros. Él será eternamente joven. Gracias queridos amigos por su cariño y solidaridad.

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