La Parroquia de Santa Ana de Nayón está ubicada al Nororiente de la capital y es conocida como el “Jardín de Quito”. El P. Leonardo Merino es su Párroco y, en la labor de Cáritas Parroquial, recibe la nutrida colaboración voluntaria de muchas personas: Karina Gualoto es la Coordinadora Genera; Luis Pillajo coordina San Pedro del Valle; Rocío Peralta es la Secretaria y Eva Pillajo es su Tesorera. Cada Pastoral tiene su propio responsable y un Equipo de apoyo formado por voluntarias/os. Esta Parroquia participó en el Primer Concurso Cáritas Parroquial, y aquí está su testimonio de servicio a los menos favorecidos.

Su principal objetivo es atender a la población más necesitada de la parroquia de Nayón, promoviendo la evangelización en los pobladores de la Parroquia. Una de las claves para lograr este objetivo es capacitarse constantemente; con este fin, todos los miércoles por la noche se reúnen para participar en Talleres de formación, tanto en Pastoral Social como en Doctrina Social de la Iglesia. Las niñas y niños que reciben la Catequesis hacen pasantías en todas las actividades que desarrolla la Cáritas, convirtiéndose desde temprana edad en voluntarias y voluntarios muy útiles y comprometidos.

El P. Leonardo promueve desde sus homilías la práctica de la caridad, y su voz es escuchada, pues la participación voluntaria aumenta constantemente. Semanalmente el Padre informa a sus feligreses sobre las actividades realizadas y da cuenta del uso de los recursos económicos obtenidos mediante la acción de Cáritas; la gestión se transparenta, generando confianza y apoyo a los programas. Los valores que promueve la Cáritas Parroquial son de carácter antropológico, sociológico, eclesial y pastoral.

La Cáritas Parroquial de Santa Ana de Nayón está organizada en varios frentes de acción: la Pastoral de la Salud, la de la Mujer y la Pastoral de Movilidad Humana;  también se practica la Seguridad Alimentaria dando alimentos a quienes carecen de recursos para nutrirse bien. El Huerto Comunitario está manejado por un grupo voluntario que ha logrado ya buenas cosechas.

Uno de los logros más significativos de la Cáritas de Santa Ana es su panadería. Mons. Luciano Iturralde donó un horno; al tener el horno, Dios envió a Fausto Molina Tipán, el panadero voluntario que se levanta a las 4 de la mañana para preparar la masa y tener pan caliente a las 6. Pero Fausto no sólo hace el pan, sino que también capacita a voluntarias/os que aprenden a hacer y hornear el pan. Los recursos que se obtienen de la panadería sirven para solventar gastos de la Cáritas Parroquial en otros frentes.

La Pastoral de la Salud de Santa Ana realiza visitas domiciliarias a personas enfermas, dándoles alegría y apoyo, llevándoles la Santa Eucaristía y asistiéndolos con alimentos, medicinas, pañales desechables y otras necesidades primarias que requieren los enfermos. En la mayoría de las ocasiones, estas visitas tienen la compañía generosa de un médico voluntario.

La Pastoral de la Mujer atiende a mujeres jóvenes y adultas que, al haber vivido difíciles momentos, necesitan elevar su autoestima y ganar independencia económica. Para ello, Cáritas Parroquial realiza talleres de manualidades (artesanías en cutul y en tejidos), micro-emprendimientos y charlas de superación personal. En esta labor reciben la ayuda de entidades como AL-ANON con charlas para los familiares de los alcohólicos, y de Catholic Relief Service (CRS) con terapias grupales. Estas actividades tienen como centro el compartir la Palabra de Dios.

En Nayón también se hace presente la Movilidad Humana, especialmente de personas colombianas, haitianas e indígenas Chachis. A ellas y ellos se les brinda apoyo legal, con la colaboración de Cáritas Quito y la ayuda de la Dra. Miriam Vargas. Algunas de esas personas están en calidad de refugio y se ha logrado adquirir la documentación regular a cinco de ellas. El Dr. Raúl Barba da el apoyo psicológico cuando se requiere de esta ayuda. El SECAP ha dado capacitación en emprendimientos y administración de pequeños negocios a diez personas refugiadas con el fin de reinsertarlos económicamente.

Una de las actividades que proporciona recursos económicos es el Ropero Comunitario, en donde se venden piezas de ropa en buen estado, y los precios van desde los $0,25 a $ 1,00 Las personas colaboran con gusto, pues saben que los beneficios obtenidos serán invertidos en más y más ayuda a los que menos tienen.

En diciembre se celebra el Día de las Velitas y la Santa Misa en honor de la Santísima Virgen de la Candelaria; esta costumbre, muy colombiana, ayuda a sensibilizar a las y los parroquianos sobre la realidad migrante que viven las personas desplazadas y refugiadas que han tenido que dejar Colombia por problemas de seguridad.

Santa Ana de Nayón es un ejemplo de planificación y acción, de generosidad y voluntariado, de fe y de alegría. Muchas personas voluntarias coinciden en que enriquece más el dar que el recibir, y agradecen a quienes reciben su ayuda voluntaria, pues les dejan ejercer ese mandato misericordioso y divino de amar al prójimo como a nosotras/os mismos.

Gracias por su presencia, Cáritas Parroquial de Nayón. Que en su bello jardín sigan floreciendo estas obras misericordiosas que tanta alegría y bien llevan a las personas menos favorecidas. Gracias por esa caricia. Y desde ya los invitamos a participar en el Segundo Concurso Cáritas Parroquial 2016.

Conoce más sobre el trabajo de Santa Ana de Nayón en el vídeo que nos enviaron al Concurso

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