Si las y los cristianos no leemos, analizamos a fondo y ponemos en práctica lo que el papa Francisco plantea en su Carta encíclica Laudato Si’, este esfuerzo papal puede quedar en el olvido. El llamado de la Encíclica es urgente, claro e incluye a toda la humanidad. Consciente de este imperativo, la Diócesis de Ibarra organizó el viernes 27 de noviembre una Presentación de la Encíclica Alabado seas., en la Casa de la Cultura. Este evento fue organizado por el P.  Juan Carlos Flores, responsable de la Pastoral Social de la Diócesis de Ibarra.  

Mons. Valter Maggi se hizo responsable de la bienvenida a los asistentes; más de 300 personas acudieron a la invitación, movidos por el interés que ha despertado a nivel mundial la Carta papal. Luego del saludo, se dio curso a la agenda. El primer momento, a cargo del P. Guillermo Juárez, tuvo como objetivo hacer una presentación global de la Encíclica y ahondar sobre su importancia sustancial: el cuidado de la casa común es una labor de toda la humanidad.

Romina Gallegos, responsable del  Área de Ecoteología de la Pastoral Social Cáritas Ecuador, se encargó del segundo momento de la Presentación: la raíz humana de la crisis ambiental que vivimos hoy y de las consecuencias sociales que implica esta crisis ecológica.

Terminada la exposición de Romina sobre la raíz humana de la crisis, se abrió el espacio para que las personas que asistieron a la Presentación hicieran presuntas sobre el tema. La reunión concluyó con la presentación de una canción dedicada a la Encíclica Laudato Si’, interpretada por amigas y amigos del Seminario Diocesano.

El solo hecho de que 300 personas concurran a la presentación de una Encíclica dedicada al cuidado de la Casa Común ya es un gesto alentador. Ahora lo que esperamos es la acción. Que todas y todos los cristianos estemos listos a cuidar la Tierra, a llevar a la práctica  las acciones necesarias para que no se caliente más el planeta, para lograr que la crisis ambiental se detenga. La raíz humana de la crisis es evidente, y el impacto ambiental se refleja siempre en los menos favorecidos.

Que iniciativas similares a la que acaba de darse en Ibarra sean la tónica del eco papal y del llamado urgente que hace Alabado seas. Esperamos que estas presentaciones se repitan en otras Diócesis del país; ojalá en todas las iglesias del Ecuador se formen grupos para la defensa del ambiente, se lea despacio y analíticamente la Encíclica y se generen acciones coherentes y oportunas para el cuidado de nuestra Casa Común.

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