La consulta popular promovida por el Concejo Cantonal de Cuenca, que constaba de cinco preguntas, obtuvo un arrollador Sí a la prohibición de la explotación minera metálica a mediana y gran escala en los páramos. El 80 por ciento de los cuencanos dijeron sí a la vida, según los resultados preliminares del Consejo Nacional Electoral de la provincia del Azuay.

Para el P. Fernando Vega, miembro del Cabildo por el Agua, el triunfo del sí es importante porque la comunidad local se pronuncia sobre su propio proyecto de vida y desarrollo, es un triunfo de Cuenca, no solo del Cabildo del Agua, sino que es una lucha de muchos años, donde hubo una carrera de relevos.

La resistencia por el agua empezó en las juntas de agua, menciona el padre Vega. «Luego pasó al Municipio, al Consejo Provincial y luego Yaku Pérez (en aquel entonces prefecto de la provincia de Azuay) se abanderó de esta lucha y que fracasó con tres intentos de consulta; los habitantes de Cuenca retomaron y en nombre de la ciudad que es el mayor consumidor de agua de las nacientes del Cajas, encontramos eco en nuestro Municipio y se logró formular las preguntas y aprobadas por la Corte Constitucional. Por lo que el contundente pronunciamiento de los cuencanos, marca un antes y un después en la resistencia a la minería, ahora nuestro reto es volcar todas las energías para construir una propuesta».

El siguiente camino tras el triunfo de la consulta, es la lucha jurídica, de interpretación de la consulta y de la Corte Constitucional, señala el P. Fernando Vega, quien agrega que «aún no hay minas en fase de explotación salvo la mina de Río Blanco que está suspendida por una doble sentencia de los jueces porque el estado no cumplió con los requisitos previos para la concesión y las autorizaciones del funcionamiento de la mina. La mina de Kimsacocha no ha comenzado su fase de explotación por lo tanto la consulta rige para ellos y hay que defender el resultado de la consulta».

Se tendrá que construir formas de gobernanza de las cuencas hídricas, mediante consejos de Cuenca, con el fin de que el estado, los ciudadanos, los gobiernos parroquiales y los ribereños se comprometan y lleven adelante. «Una propuesta de mantener el agua en cantidad y calidad desde en sus fuentes, donde hay que luchar contra la contaminación y en el tratamiento de aguas servidas para entregar un río limpio», enfatiza el padre Vega.

Finalmente, el  padre Vega, espera que Dios le dé vida, salud y fuerza para enfrentar y cumplir con esta tarea que la vida le ha encomendado. «Los que somos creyentes hay que defender políticamente lo que es justo, pero también hay que tratar de hacer realidad el reino en esta nueva dimensión, en la cual debemos respetar nuestra casa común y construir una vida sustentable y como dice el Papa Francisco, la naturaleza y la sociedad se degradan juntos, pero también pueden establecerse juntos, creo que si entregamos amor, tiempo y trabajo a la madre naturaleza nos devolverá con creces lo que hagamos por ella».

Entérate sobre nuestro trabajo en defensa de la Casa Común.

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