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Cada 22 de marzo se recuerda el Día Mundial del Agua. Sí, un día dedicado a aquel líquido vital y de importancia para la vida en la Tierra. La fecha que fue dispuesta por la Organización de Naciones Unidas (ONU), en 1992. El principal objetivo es crear conciencia sobre lo esencial que es cuidar ese recurso.

Al día de hoy, en el mundo, más de mil millones de personas no tienen acceso al servicio de agua potable. En Ecuador, diversas comunidades viven del agua de los ríos, lagunas y riachuelos que en algunos casos están contaminados.

Frente a esa realidad, en las provincias Orellana y Sucumbíos Cáritas ha realizado dos caminatas en defensa del agua. La presencia de los mecheros, extracción petrolera y la deforestación son las principales actividades que afecta las fuentes hídricas de ambas provincias.

Para Vicky Cuero, técnica de Desarrollo Social del Vicariato Apostólico de Sucumbíos, el agua es la «fuerza motriz» que les motiva a defender a las comunidades afectadas por la contaminación de los ríos, lagunas y riachuelos. Con esta lucha, las comunidades se han empoderado y se han activado para proteger el agua, recurso de gran importancia para la existencia de los pueblos.

«No queremos inversión, si es para la destrucción del agua en la selva ecuatoriana», «el agua no se compra ni se vende, se la cuida y se la defiende». fueron algunas de las consignas que se escucharon en la caminata por el agua que organizó la Cáritas Sucumbíos.

Organizaciones sociales, el Comité contra la Contaminación de los Mecheros, Religiosas, Catequistas y la ciudadanía en general participaron del evento.

La caminata arrancó desde el Parque Recreativo Nueva Loja y avanzo por las principales calles de la ciudad, hasta el Centro de Atención Ciudadana y gobernación de la provincia donde entregaron un manifiesto a las autoridades para exigir que el estado proteja las fuentes de agua que están amenazadas por el extractivismo. Se solidarizaron con la muerte del activista ambiental Andrés Durazno, que fue asesinado en la comunidad azuaya de Llantahuayco.

Así mismo la movilización, demando a la Corte de Justicia de Sucumbíos, se notifique por escrito la sentencia a favor de la acción de protección que presentaron las nueve niñas amazónicas con el objetivo que se elimine la quema de gas en la industria petrolera.

El Vicariato de Aguarico (Orellana) también fue parte de las manifestaciones por la defensa del agua. Al día de hoy, la provincia es una de las que más adolece de la contaminación de sus ríos y riachuelos, producto de la presencia de los mecheros y continuos derrames de petróleo. «Hay familias que consumen el agua de lluvia y está contaminada por los mecheros, así como otras fuentes de agua», indica  Txarly Azcona, director de Cáritas Aguarico.

«Hay que tomar conciencia de la maravilla del agua, el derecho al agua es un derecho de todas las comunidades, de todas las personas, es un derecho que no se le puede privar, pero aquí en este sector de la Amazonía estamos violando el derecho a la calidad del agua, por eso esta caminata tiene la finalidad de tomar conciencia el derecho a una agua de calidad y que las autoridades tienen que poner remedio a esta violación de este derecho, a gozar de un líquido vital sin contaminación», destaca Azcona.

La caminata inició desde el Parque central, comenta Blanca Carrión (Cáritas Aguarico), y se dirigió hasta el Municipio. Ahí fueron recibidos por la concejala Judith Hidalgo, a quien le entregaron una carta pidiendo respuestas sobre el control de la calidad de agua, alimentos y eliminación de los mecheros. A la manifestación pacífica asistieron 100 personas, que estuvieron acompañadas por el vicario apostólico de Aguarico, mons. Adalberto Jimenez y por tres de las nueve niñas que fueron las demandantes en la acción de protección presentada contra los mecheros, en ambas provincias.

Posterior a la entrega del documento en el Municipio de la ciudad, entregaron dos cartas más: una en el Consejo Provincial, en donde fueron recibidos por la prefecta, Magaly Orellana,  y en la Gobernación, en donde por un error en el nombre del gobernador, la carta no fue recibida.

«Este año, el Día Mundial del Agua trata de lo que significa el agua para las personas, su verdadero valor y cómo podemos proteger mejor este recurso vital. La forma en que valoramos el agua determina cómo se gestiona y se comparte. El valor del agua es mucho más que su precio: el agua tiene un valor enorme y complejo para nuestros hogares, la cultura, la salud, la educación, la economía y la integridad de nuestro entorno natural. Si pasamos por alto alguno de estos valores, corremos el riesgo de gestionar mal este recurso finito e insustituible». Vía Naciones Unidas.

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