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Cada 11 de febrero y desde hace 30 años, se celebra la Jornada Mundial del Enfermo, fecha instituida el 13 de mayo de 1992 por el Papa Juan Pablo II. Es así, que cada año se simboliza la voluntad de ponerse al servicio del prójimo, para ayudarlo y acompañarlo en su padecimiento.

«No conviene que el hombre esté solo» (Gn 2,18), es el lema de la XXXII Jornada Mundial del Enfermo y la invitación que hace el Papa Francisco, para este año, cuidar al enfermo cuidando las relaciones. “Hemos sido creados para estar juntos, no solos. Y es precisamente porque este proyecto de comunión está inscrito en lo más profundo del corazón humano, que la experiencia del abandono y de la soledad nos asusta, es dolorosa e, incluso, inhumana. Y lo es aún más en tiempos de fragilidad, incertidumbre e inseguridad, provocadas, muchas veces, por la aparición de alguna enfermedad grave”.

“Al mismo tiempo, me uno con dolor a la condición de sufrimiento y soledad de quienes, a causa de la guerra y sus trágicas consecuencias, se encuentran sin apoyo y sin asistencia. La guerra es la más terrible de las enfermedades sociales y son las personas más frágiles las que pagan el precio más alto”.

La Pastoral Social Cáritas Ecuador, a través del P. José García, secretario ejecutivo, expone la siguiente reflexión a la invitación que realiza el Papa Francisco, en esta Jornada Mundial del Enfermo 2024.

Una vez más, para esta jornada, el Papa Francisco nos invita a contemplar la parábola del Samaritano. A fijarnos en cómo Mira y Ve al hombre asaltado, dejar su camino, aminorar el paso, acercarse al herido haciéndose Prójimo y curar sus heridas más urgentes. Después cargará con él, para llevarlo a un lugar seguro y cuidarlo toda la noche.

Muchas personas por su enfermedad, se sienten que ya no valen, no sirven, no pueden ser autónomas, no se valen por sí mismos y viven excluidos. Y lo que más necesitan es que haya alguien que rompa esa distancia, se acerque, le haga sentir que es bien mirado y le acaricie con ternura y cariño.

La caricia, la ternura y el cariño es lo muy profundamente humano. A esto nos invita el Papa: hagamos crecer la Cultura de la TERNURA y de la COMPASIÓN.

En este sentido, la Pastoral de la Salud siempre está presente junto a los enfermos, las voluntarias y voluntarios asisten a los hospitales y centros de salud, acompañan a los enfermos, los escuchan y les brindan momentos de oración y reflexión. Muchos están solos, no tienen familiares, por eso la Iglesia pretende estar presente y al servicio de los que más necesitan.

Con infinita COMPASIÓN.

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CategorySalud
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