Soberanía y seguridad alimentaria en Cotopaxi y Santo Domingo de los Tsáchilas

La labor desarrollada por la Pastoral de Soberanía y Seguridad Alimentaria en las provincias de Cotopaxi y Santo Domingo de los Tsáchilas. A partir de junio de 2008, y gracias a los buenos resultados alcanzados en el Proyecto DAMPEC (Derecho Alimentario para la Niñez Perú-Ecuador), tres organismos internacionales han decidido continuar con el proceso: Organización de Voluntariado Internacional Cristiano - CELIM, Pastoral Cáritas Italiana y Cáritas España respaldan Red-San, programa dedicado a tres comunidades: Pucayuacu y Guasaganda (Cotopaxi) y Puerto Limón (Sto. Domingo de los Tsáchilas).

Mario Sánchez es el coordinador del proyecto Red de Soberanía Alimentaria y Nutrición -  REDSAN en Guasaganda y Pucayacu. La Red forma parte de un proyecto más amplio: Fortalecimiento de las capacidades de gestión local para la soberanía alimentaria.

“Con la Dra. De Masaganda, y gracias a su colaboración, estamos capacitando a 21 voluntarias, madres de familia en su mayoría, que hacen visitas domiciliarias dando consejos para que haya un ambiente saludable, sobre todo en nutrición. Cuando hay niños menores de tres años, se les toma la talla y el peso. Si hay anemia, se le hace el tratamiento indicado, con dieta especial para superar la falta de hierro”, nos cuenta Mario.

Giovanny Paua es técnico de la Red de Alimentación de Pastoral Social Cáritas Latacunga. Las fincas integrales para mejorar la alimentación   -con cero contaminación-, los biodigestores y los abonos naturales son temas poco conocidos por nosotros, quienes vivimos lejos del campo y de las labores agrarias.

“Con las familias en las que hay niñas y niños menores de cinco años, estamos apoyándolas con módulos productivos para cultivar y producir alimentos de calidad, como las tilapias, los chanchos, las aves de corral y ponedoras. Les enseñamos a utilizar los excreciones de los animales para convertirlos en biogás y abonos naturales. El gas es suficiente para tener fuego por tres o cuatro horas diarias. Esta experiencia ya lleva más de siete años y ha sido bien acogida por las familias en las que intervenimos. El trabajo de capacitación es clave, porque la gente empieza a implementar las técnicas y los consejos que les estamos dando en los módulos productivos”, nos cuenta con entusiasmo y orgullo Giovanny.

Que la labor realizada en estas dos provincias siga adelante; este tipo de acciones en la comunidad no solo brinda ayuda a más de 150 familias, sino que también robustece nuestra experiencia en el compromiso de estar con quienes más necesitan apoyo, sobre todo en la alimentación de sus niñas y niños.

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