Rafael Eduardo Viteri ingresó a lo que hoy es la Pastoral Social Cáritas Ecuador hace casi 20 años; venía de #militar» en las Juventudes Cristianas Ecuatorianas y su vida quedó marcada al conocer a dom Eldher Cámara (1909-1999), Arzobispo de Recibe y “bautizado” como «el Obispo Rojo». Particularmente, Rafa grabó en su voluntad y en su mente esta frase de dom Eldher: Cuando alimenté a los pobres me llamaron santo; pero cuando pregunté por qué hay gente pobre me llamaron comunista.

Por ideas como la de Eldher vino Rafa a trabajar a Cáritas, seguro de ser fiel al pensamiento de la Doctrina Social de la Iglesia, y poder en nuestro ambiente trabajar por la gente que menos tiene y, sobre todo,  de esa pobreza.

Conocí a Rafa hace apenas tres años; hablábamos mucho, cada que podíamos. El tiempo siempre fue corto y los temas sobraron: de la literatura a la política, de la política a la Iglesia, de la Iglesia a las Cáritas Parroquiales, de las Cáritas a Colombia, de Colombia a la historia de Ecuador, del gobierno de Febres Cordero al fútbol, del fútbol a… cualquier lado. Con Rafa se puede hablar de todo, pues su cultura y su carisma hacen de una charla con él toda una experiencia intelectual, cultural y espiritual. Con Rafa siempre se podrá habla fluido y sabroso.

Desde muy joven, Rafa sintió ese llamado de servicio que caracteriza a quienes de verdad son capaces de entregarse a fondo por los demás. Rafa nunca me predicó, o mejor, siempre me predicó con su ejemplo. Fue mucho lo que aprendimos de Rafa aquí en Cáritas. El entusiasmo de Rafa siempre estuvo encendido, listo para emprender lo que fuera, aquí o en Cafarnaúm. Con el ánimo de un adolescente, Rafa siempre estuvo presente en los momentos de más arduo trabajo, en los espacios de más intensa reflexión o en los ratos de más alegre diversión.

Rafael tuvo siempre una capacidad sanamente envidiable para entenderse con todo el mundo: con los mayores o los jóvenes, con serranos o costeños, con las mujeres o los hombres, con laicos u Obispos, con nacionales o extranjeros… Rafa siempre supo escuchar a quien quería hablar y Rafa siempre habló lo que pensó y sintió. Y, en política, Rafa era claro pero respetaba argumentos, sabiendo hablar y escuchar sobre tan interesante tema. De política sí que hablamos, pues le interesa mucho el destino colombiano.

Aquí, en Cáritas, Rafa tuvo a su cargo labores bien dele evwenicadas. Dirigió la colecta de MUNERA durante muchos años, y supo compartir el pensamiento básico de la colecta: no es limosna lo que se pide; debemos comprender que es corresponsabilidad lo que se solicita a las y los cristianos de Ecuador cundo llega el tiempo de este evento de caridad consciente.

Luego Rafa se hizo cargo de las Cáritas Parroquiales, labor en la que puso todo su empeño, logrando lo que hoy celebramos: aterrizar toda la fuerza Pastoral en estas Cáritas Parroquiales que, a lo largo del país, van afianzándose en su trabajo o nacen para crecer en el servicio a los demás. El Primer Concurso de Cáritas Parroquiales, que hace poco concluyó, fue todo un éxito, gracias a su tesón e interés. Allí nos queda su ejemplo, su emprendimiento constante por unas Cáritas que sean caricia de la Iglesia al pueblo.

Con Rafa mantuve largas y profundas conversaciones sobre la fe. La fe de Rafa es esa fe a prueba de dudas, a prueba de flaquezas, a prueba de comodidades. La fe de Rafa es fuerte, directa y dialéctica: Rafael es movido por una fe que trasciende pero que nunca abandona el plano de la acción. La fe de Rafa se consolida en actuar, construyendo con convicción el Reino.

También estuvo Rafa en lo del Desarrollo Humano Integral y Solidario (DHIS), componente esencial del caminar de la Cáritas actual. Ese DHIS que conjuga Rafa tiene un componente propio adicional: el desarrollo humano de Rafael es ejemplarmente ecléctico, distante de fundamentalismo y cercano al ecumenismo que tanta falta hace hoy al mundo. Rafa no concibe la fe per se: necesariamente la fe es un componente espiritual clave en la dimensión humana, pero esta fe tiene que traducirse en acciones que confirmen el encuentro con el Cristo vivo al que siempre sirve Rafa.

Es difícil decirte adiós, Rafa. Lo hago a nombre de nuestras autoridades y de mis compañeras y compañeros de trabajo. Pero facilita esta despedida el saber que todos tenemos en ti un AMIGO de verdad, de esos amigos de los que habla Saint-Exupéry en “El Principito”, de esos panas con «… los que se mira, juntos, en una misma dirección».

Rafael, gracias de todo corazón. Gracias en mi nombre, por tu noble y grata amistad. Y gracias a nombre de la Pastoral Social Cáritas Ecuador, a la que enriqueciste durante casi 20 años con tu trabajo generoso y tu alegría contagiosa. Gracias por tu ejemplo de servicio, por el ejemplo de fe activa que nos diste, por ese modelo de trabajo comprometido que mostraste siempre. Agradecemos mucho tu compañerismo.

Rafa, sabemos que dejaste con nosotras y nosotros parte importante de tu vida. Pero te llevas la difícil satisfacción del deber cumplido. Yo añadiría que debes sentirte satisfecho por  el ejemplo que nos legaste. Sabemos, Rafa, que tu compromiso con Dios, Cristo y la Iglesia no termina aún: que tus pasos siempre andarán por el camino arduo de la fe y el trabajo abnegado y fecundo de construir el Reino en esta Tierra.

Rafa, tus amigas y amigos de Cáritas Ecuador te decimos: ¡Gracias de todo corazón! Que el Señor te bendiga siempre a ti, a tu familia y a los tuyos.

  1. 09/05/2018

    Escribo a razón que estoy buscando a Rafael Viteri, soy peruana, amiga suya de la época de militancia estudiantil católica. Agradecería me indiquen algún email, teléfono u otro medio para contactarlo.
    Muchas gracias
    PD: Disculpen si escribo por un asunto personal

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