Alfredo de la Fuente vino de España hace muchos años y no recuerda haber visto algo tan duro en su larga vida. Afortunadamente, él y toda su familia están bien, pero a su alrededor el desastre es evidente: “Haz de cuenta ver esas películas en las que una ciudad ha sido bombardeada. Eso vi, sobre todo, en Manta. Una parte de Portoviejo tembló en sentido hacia el río, y fue la parte más afectada. Pero lo de Manta es terrible, muchísimos muertos y heridos, cualquier cantidad de edificios enteros en el suelo y lo que quedó en pie, alto, habrá que tumbarlo porque los daños son estructurales”, nos cuenta Alfredo, responsable de la Pastoral Social Cáritas de Manabí.

“Hay situaciones muy preocupantes. Por ejemplo, va a aumentar la mendicidad en Manta y Portoviejo, pues la gente no tiene qué comer, porque no hay tiendas abiertas y la plata no sirve. Tienen que esperar a que venga la ayuda humanitaria, trayendo víveres. A propósito de víveres, eso y colchones es lo que más necesitamos con urgencia. De Quito llegaron dos camiones, con profesionales y víveres, y se fueron en un segundo, todo para Portoviejo y, aunque es mucha la ayuda, todavía falta”.

“Personalmente, y en medio de esta tragedia, veo con alegría que la gente ha sido solidaria desde lo horizontal; gente sin dinero que da lo que tiene, personas generosas que abren sus casas a los que quedaron sin ellas, en fin, una solidaridad tremenda desde abajo, y eso alegra el corazón cristiano”.

“Otra preocupación grave es el campo. Hemos salido al campo, fuera de la ciudad, y hay más daños en las casitas que en el mismo Portoviejo o Manta. A medida que nos vamos metiendo al campo, vamos viendo daños y más daños que necesitan ser reparados con urgencia”.

“Repito, ahora necesitamos víveres no perecibles y colchones, sobre todo. Lo de la reconstrucción de las viviendas afectadas vendrá después. En eso estamos ahora”. Alfredo respondió a nuestro llamado desde el MIES provincial, en donde se encontraba reunido con todas las autoridades de Manabí para coordinar ya acciones de reconstrucción, sin olvidar la asistencia alimentaria y de salud que se está brindando ahora. Alfredo espera que en esta labor de levantar hogares destruidos la gente se haga sentir y siga siendo tan generosa como hasta ahora.

Alfredo insiste en que la ayuda llega a los centros poblados y grandes, como Manta y Portoviejo, “… pero es en el campo en donde ahora hay que centrarse, porque todavía hay muchos sitios en donde no llega el socorro. Son esas poblaciones pequeñas las que ahora necesitan de nuestra solidaridad”.

“Las iglesias de Jama, Pedernales y Canoa están en el suelo. La Catedral también tiene averías. La iglesia de La Dolorosa, en Manta, en la que cayó el avión hace unos años, está sumamente resquebrajada y creo que van a tener que tumbarla. En estas poblaciones (Jama, Pedernales y Canoa), las casas de religiosas y religiosos también están destruidas. Es impresionante ver sitios en donde, a seis cuadras a la redonda de la iglesia o el Municipio, no se ven sino escombros y destrucción; parecen ciudades bombardeadas”.

“Donde más muertos hubo fue en la playa de Tarqui, en pleno corazón mantense. Se cayeron viviendas, mercados, hoteles, cafeterías, toda la infraestructura turística que tenía esa zona desde hace muchos años. La localidad de “La Chorrera”, a diez minutos de Pedernales, está totalmente destruida, solo quedaron en pie dos casas nuevas que, seguramente, fueron bien construidas. Lo mismo sucedió con San Isidro de Bahía, muy cerquita de  San Vicente: no quedó nada en pie, absolutamente nada”.

“De Cojimíes, punto intermedio entre el epicentro y Manta, milagrosamente hay muy pocos daños; la iglesia tiene resquebrajaduras pero aguanta en pie y hay que apuntalarla urgentemente. No sé nada de Mompiche, que queda también entre el epicentro y Manta, pero parece que no fueron afectados directamente porque el terremoto se desplazó en otra dirección”.

“Quiero agradecer públicamente a Almacenes Tía. Nos ha ayudado mucho con alimentos y hoy vamos a firmar un convenio con Almacenes Tía para la donación de 3 millones de bloques y más alimentos para Manabí. La reconstrucción apenas comienza y nos estamos preparado como Pastoral Social para estar presentes y servir a nuestra gente afectada por el terremoto”. “”

“Ahora hay que pensar en lo que se viene. Hasta hoy nos ha ido bien, gracias a Dios, pero de aquí en adelante necesitamos estar listas y listos para la reconstrucción de Manabí. Estamos aquí reunidos, en el MIES provincial, para crear las estrategias necesarias para comenzar a reconstruir viviendas, iglesias, escuelas, hospitales, mejor dicho, levantar todo lo que el terremoto destruyó”.

“Quiero agradecer a nombre de todas y todos los manabitas las muestras inmensas de generosidad y solidaridad que han tenido para con nuestra provincia en esta desgracia. No creemos en la muerte, el Dios nuestro es un Dios de vida. Gracias Ecuador”.

Alfredo, te agradecemos el habernos atendido en medio de esta trajinar generoso. Que Dios los acompaña en la labor de reconstrucción que se viene. Tenemos la seguridad de que contarán con la bondad y la misericordia que hasta ahora ha mostrado nuestro querido pueblo ecuatoriano. Que el Señor esté con ustedes, derramando sus bendiciones en quienes más lo necesitan.

Amén.

(Imagen: Diario La Hora)

  1. Gracias Alfredo por su labor.
    Me gustaría entrar en contacto con Ud. Para ver la posibilidad de canalizar ayuda desde Caritas Panamá.
    Mi celular en Ecuador es 00593978634082
    Estaré viajando para Panamá este domingo en la tarde.
    Celular en Panamá: 0050769816329
    Bendiciones.
    Paolo Martínez

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