Durante estos últimos años nos hemos dado cuenta que el clima está cambiando aceleradamente. Este fenómeno climático incide grandemente en la seguridad alimentaria de esta tierra.

Numerosos pueblos del planeta. Especialmente los más pobres, los que se dedican a la agricultura, a la pesca, al pastoreo son los más afectados por las altas temperaturas y el aumento de los desastres relacionados con el clima.

En nuestro pequeño país somos testigos como nuestras ciudades y pueblos crecen día a día. De acuerdo a los expertos la población mundial llegará en el 2050 a los 9.600 millones.

Para alimentar a tanta población, la agricultura y los sistemas de producción de alimentos tendrán necesariamente que adaptarse a los efectos del cambio climático y hacerse más productivos y sostenibles. Los agricultores del mundo y los sistemas de producción de alimentos tendrán necesariamente que cambiar de métodos, tanto en la labranza de la tierra como en la producción nueva de alimentos.

Por otra parte, se conoce que en las grandes capitales del mundo hay un enorme desperdicio de alimentos que pudieran repartirse a los más necesitados.

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Este panorama alimenticio nos obliga a usar los recursos naturales en forma juiciosa y disminuir drásticamente el consumismo que afecta a la gran mayoría de los pueblos en su ya débil economía.

Finalmente no olvidemos que cada uno de nosotros en nuestro diario convivir podamos contribuir a solucionar el problema alimenticio consumiendo menos energía y usando fuentes de energía menos contaminantes, cuidando y salvando nuestros  bosques, desperdiciando menos los alimentos y sobretodo protegiendo los valiosos recursos del planeta, como el agua y la tierra.

 

Por: Monseñor + Raúl López

 

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