Hablar de la huella de carbono, es referirse a un indicador ambiental que surge como una medida de impacto de una actividad o cambio climático. Hace referencia a la cantidad de gases de efecto invernadero (GEI), que emite directa o indirectamente una persona, producido por las actividades, ya sean individuales, colectivas o eventuales. Son aquellos gases que se acumulan en la atmósfera terrestre y que dan lugar al efecto invernadero.

El área de ecotelogía de Cáritas Ecuador, empieza a promover, difundir y hablar sobre la huella de carbono que se deposita en la “Casa Común”. ¿Cuál es el objetivo de este indicador ambiental?, le preguntamos a José Gavilanes, técnico del área de ecoteología, quien señala que, “la huella de carbono nos permite predecir y medir el impacto de nuestras actividades diarias con los productos que utilizamos o producimos, con los servicios que brindamos o con cualquier tipo de actividad que implique la utilización de recursos o energía del planeta”.

Hasta el año 1900 las condiciones climáticas del planeta se mantenían estables, había un equilibrio en la temperatura. Sin embargo, cuando se siente el boom de la revolución industrial en 1940, empieza la emisión de gases a la atmósfera, se visibiliza un incremento en la temperatura normal de la tierra.

Estos incrementos pequeños de temperatura empiezan a desequilibrar los ecosistemas, como son: el deshielo de los glaciares y el nivel de los océanos, menciona José Gavilanes, quien agrega que, “se experimentó la lluvia ácida y enfermedades del sistema respiratorio por la contaminación de los gases, es ahí cuando se empieza a plantear algún método para medir, cuánto estamos contribuyendo a este calentamiento global del cual se evidencia un aumento con la actividad humana”.

Un efecto relacionado con el deshielo de glaciares es el incremento del nivel de los océanos, de 20 centímetros sobre la normalidad que ha generado muchas inundaciones como nunca antes vista en el planeta, y que crean los primeros desplazados por causa del calentamiento global, así como la deforestación y la pérdida de ecosistemas que va dejando efectos ambientales, económicos, sociales, así como en la salud, indica Gavilanes.

A la pregunta si hay acciones que el ser humano puede aplicar para reducir la huella de carbono, el técnico José Gavilanes, enfatiza “sin sacrificar ninguna calidad de vida, cada persona, cada país, cada institución puede tener una huella de carbono cero, es decir utilizar los recursos necesarios, sin excederse en utilizar recursos o servicios que brinda el planeta, tener una conciencia de economía circular es decir no desperdiciar recursos económicos,  alimenticios, hídricos y energéticos, a fin de llegar a tener una conciencia social, ambiental y económica. Entonces la acción que podemos hacer es buscar este equilibrio, cada uno de nosotros tenemos que intentar tener estas tres conciencias en todas las actividades para reducir nuestro consumo de recursos que generan la huella de carbono”.

Desde el área de ecoteología, “les invitamos a pensar que el planeta es la casa común donde vivimos y no la podemos tener llena de basura y descuidarla, pues es la casa que estamos compartiendo, es de todos los seres vivos que vienen hacer nuestra familia y tenemos que formar equidad”, finaliza José Gavilanes.

Algunos consejos para reducir la huella de carbono

  1. Recuerda las tres erres (R):  Reduce, Reutiliza y Recicla
  2. Utiliza menos papel
  3. Consume productos locales y de temporada
  4. Reduce el consumo de carne
  5. Lleva tu propia bolsa a las compras
  6. Utiliza menos la secadora de ropa
  7. Desconecta el cargador de tu celular
  8. Mantén limpio tu refrigerador
  9. Usa la bicicleta cuando puedas y evita usar tu automóvil.
  10. Lleva contigo un termo para las bebidas, así comprarás menos plástico
  11. Usa coches híbridos o eléctricos

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