Digna Erazo: Defensora de los derechos humanos, abogada y misionera Laurita

Se trata de la  hermana Digna Erazo, que realiza su labor pastoral en la provincia Francisco de Orellana, en el cantón Joya de los Sachas y específicamente en la parroquia Pompeya. Tres misioneras Lauritas y un sacerdote javeriano atienden a la comunidad indígena de esa zona. Las hermanas misioneras trabajan con treinta comunidades, entre ellas la nacionalidad Huaorani y el pueblo Napo Runa kichwa hablante.

Entre las acciones que desempeñan las misioneras Lauritas asentadas en la parroquia Pompeya están: labor pastoral con la catequesis que la trabajan desde la cultura e identidad de los pueblos y en el ámbito pastoral está  la formación y capacitación integral de los jóvenes en derechos humanos y colectivos para que se concienticen y se abran espacio dentro de su cultura y su comunidad.

Al momento la participación de las comunidades en los talleres de formación en derechos humanos es buena  menciona la hermana Digna Erazo, quien agrega que los jóvenes “quieren capacitarse para poder defender sus derechos desde su propia cultura e identidad”.

La formación humana y cristiana en las comunidades indígenas son de acuerdo a sus ritos mitos y creencias, la cultura Napo runa tiene sus propias celebraciones. “El Vicariato Apostólico de Aguarico ha hecho un trabajo muy rico e intenso no solo lo que es el rescate cultural, como prueba tenemos libros escritos por los misioneros, se los edita de acuerdo a su cultura, los libros de catequesis nos compramos desde la conferencia, los libros de catequesis están con la palabra de Dios y con la cultura es decir hay un momento bíblico y un momento cultural, respetamos sus creencias como son: los espíritus del agua, de la selva y las plantas”, menciona la hermana Digna.

Durante el diálogo con la hermana, quisimos conocer su trabajo con las comunidades y su recorrido misionero, la religiosa nos comenta que tiene veinte y ocho años de consagrada, de ellos: siete años paso en Cuba, nueve en Bolivia y el resto de tiempo en  el Ecuador.

Manifiesta que “cada cultura es una riqueza por lo que se debe hablar desde la interculturalidad, que se de esa relación entre iguales, ninguna cultura es superior, tiene derecho a ir  evolucionar pues las culturas son dinámicas, van cambiando pero siempre esos cambios  tienen que ser desde los valores culturales y de los derechos humanos como es el respeto a la vida. Me ha parecido muy interesante esta experiencia porque soy de profesión abogada y desde allí me estoy realizando profesionalmente y religiosamente tratando de incentivar a que ellos conozcan sus derechos y puedan defenderlos, es un espacio que gracias a la congregación a la REPAM y al vicariato me lo han dado y he podido ir trabajando en este plano para que las comunidades en verdad tengan ese buen vivir”, finaliza la hermana misionera Digna Erazo.

 

 

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