Hoy, 8 de febrero, memoria litúrgica de santa Josefina Bakhita, la religiosa sudanesa que de niña vivió la dramática experiencia de ser víctima de la trata, las Uniones de superiores y superioras generales de los institutos religiosos han organizado la Jornada de oración y reflexión contra la trata de personas. Aliento a cuantos están comprometidos a ayudar a hombres, mujeres y niños esclavizados, explotados y abusados como instrumentos de trabajo o placer, y a menudo torturados y mutilados. Deseo que cuantos tienen responsabilidades de gobierno tomen decisiones para remover las causas de esta vergonzosa plaga, plaga indigna de una sociedad civil. Que cada uno de nosotros se sienta comprometido a ser portavoz de estos hermanos y hermanas nuestros, humillados en su dignidad. Invoquemos todos juntos… (Papa Francisco: Angelus 8 de Febrero 2015).

Este día internacional de oración contra la trata de personas nos recuerda una historia del pasado que cuestiona nuestro presente, la trata de personas y la esclavitud han sido, son y serán una de las páginas más trágicas de la humanidad.

“La esclavitud moderna – en forma de trata de personas, trabajo forzado, prostitución, tráfico de órganos – es un crimen contra la humanidad”. (Declaración conjunta de los líderes religiosos contra la esclavitud moderna, 2 de diciembre del 2014).

Santa Josefina Bakhita, la religiosa sudanesa que de niña vivió la dramática experiencia de ser víctima de la trata. Imagen vía preghieracontrotratta.org.

Actualmente en el mundo existen millones de personas que sufren a causa de la trata y el tráfico de seres humanos, según las estadísticas la gran mayoría son mujeres. En los últimos años, también ha crecido el flujo de trata y tráfico a niños y niñas menores de edad.

La trata y el tráfico de personas es un fenómeno que ha existido desde hace ya varios años, pero en los últimos 20 años se ha incrementado con la migración forzada, la crisis de refugiados, los desastres naturales, la crisis económica etc. Al ser un fenómeno de extensión mundial, es difícil establecer con exactitud su magnitud e impacto a nivel global, solo decir que en cada territorio podemos encontrar a víctimas de trata ya que estas acciones se funden en países de tránsito, de destino o incluso en los países de origen de las víctimas.

La trata se superpone y se funde con la inmigración clandestina, con el empleo de trabajadores extranjeros en condiciones símiles a la esclavitud, con las mujeres implicadas en el comercio sexual o sujeto a matrimonios de conveniencia. Es por ello que podemos decir que la trata de personas está entre los tres mayores mercados ilegales que genera economías clandestinas de 150 billones de dólares al año (fuente OIL, 2015).

En nuestra actualidad La vida humana se ha convertido en un objeto con el cual se comercializa y explota con fines de lucro escondida detrás de aquellas acciones que solo plantean como mercancía la vida humana, actualmente aun hablamos de la llamada esclavitud del siglo XXI, mujeres, niños, niñas, ancianos que son víctimas de mafias, de trata de personas y tráfico ilícito de migrantes; tantas personas que por buscar un mejor futuro siguen siendo utilizados como mercancía y cuyas vidas corren peligro a cada instante. Muchos de ellos son obligados al matrimonio, a adherirse a organizaciones criminales, a sufrir la mutilación para la extracción de órganos, o forzados a la mendicidad.

Hoy 8 de febrero día internacional de oración contra la trata de personas cada uno y cada una de nosotras debe elevar una oración que se fundamente en acciones concretas de lucha a favor de tantos hermanos y hermanas que son víctimas de trata a nivel mundial, luchar con ellos en contra de seres humanos que solo comercializan con la vida y en memoria de cuantos han sido víctimas poder crear acciones en conjunto que ayuden a prevenir y detener este fenómeno a nivel mundial.

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