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«Nuestro compromiso con la movilidad humana es también expresión de nuestra fe
y de nuestra conciencia ética»

La Iglesia siempre ha estado presente, alentando en la sociedad y ante los gobiernos y organismos sociales  y políticos el derecho de todas
las personas a buscar en libertad dónde y cómo poder realizar su vida y su futuro, dentro de adecuados cauces legales y éticos. También en
nuestro país, la Iglesia ha ausmido, en su pastoral y en sus proyectos de promoción social, el tema de los migrantes y de los refugiados. Lo
ha hecho en las diferentes diócesis y en colaboración con diferentes gobiernos receptores de migrantes, así como con diversas
instituciones, públicas y privadas. En medio de las vicisitudes de un mundo en movilidad, donde no siempre los derechos de los más pobres se
respetan, la Iglesia ha querido estar siempre de parte del más débil, de aquel que, por razones de mejorar su vida o garantizar su
seguridad, ha tenido que dejar casa, familia y patria. Y no sólo con los que se van, sino también con los que se quedan, con los que, de
forma silenciosa, han pagado el precio de la división, de la separación, de desafecto,…
Si, por un lado, pido a Dios que bendiga a cuantos viven este desarraigo, por otro lado, reclamo justicia, trabajo, solidaridad,
condiciones dignas de vida para todos los ciudadanos. Nuestro compromiso con la movilidad humana es también expresión de nuestra fe
y de nuestra conciencia ética. En definitiva, «aquí o allá con dignidad».

+ Julio Parrilla Díaz, Obispo de L0ja, Presidente de la
Comisión Episcopal de Pastoral Social – Caritas.

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