Ayer, en horas de la tarde, establecimos comunicación con José Chuquirima; él trabaja en la Pastoral Social Cáritas de Santo Domingo (FASCA). José nos informa que toda la provincia y, especialmente el pueblo católico, “… está comprometido con todas y cada una de las personas afectadas por el terremoto del sábado 16. La labor pastoral está dirigida a ayudar material y espiritualmente a quienes han perdido a sus familiares y sus pertenencias materiales”.

“Son tres grandes acciones las que va a emprender la Diócesis de Santo Domingo, dirigidas por Mons. Bertram Wick Enzler, acompañdo de vicarios, religiosas, párrocos y fieles:

1.- Apoyar y acompañar a las familias en su dolor, yendo al lugar en donde se encuentren, dando consuelo y apoyo espiritual.

2.- Apoyar en las necesidades materiales urgentes que se presentan, especialmente agua, víveres, ropa, herramientas, pañales, cocinas, linternas, colchones y carpas.

3.- Irse preparado desde ya para las labores de reconstrucción de las casas dañadas, de las escuelas, iglesias y capillas que han quedado destruidas. Es importante tener a punto los lugares de oración, pues desde nuestras iglesias y capillas damos aliento moral y confortamos los espíritus adoloridos por esta tragedia”.

“Afortunadamente, en la provincia Tsáchila no fueron tan severos los daños. Hay casas con algunas averías y son pocas los hogares que sufrieron daños que las inhabiliten para ser nuevamente pobladas. Pero sí reviste gravedad extrema las consecuencias generadas por el terremoto en poblaciones vecinas de la provincia de Manabí: Portoviejo,  Pedernales, Manta, Bahía de Caráquez, Calceta, Tabuga, Don Juan, Canoa y poblaciones más pequeñas; en Esmeraldas, Chamanga y Muisne son prioridad a atender”, nos explica José. “En Cáritas Santo Domingo, nuestras/os compañeros han decidido donar el 30% de su sueldo de abril con el fin de socorrer a las y los damnificados”.

Ayer lunes se realizó una reunión de toda la Diócesis de Santo Domingo para coordinar las acciones propuestas para esta contingencia. Se decidió dar inicio a la reparación de los lugares de oración afectados por el sismo. También se planificó la colecta de víveres, ropa y otros artículos de primera necesidad que serán enviados a las poblaciones cercanas más afectadas.  Otra decisión tomada es que cada Parroquia organice las donaciones, las clasifique y empaque.

José hace recomendaciones especiales para quienes, desde Quito y la Sierra Norte, quieran hacer donaciones; “Una de ellas es convertir a Santo Domingo en un centro de acopio. Con tal fin se destinó el Coliseo de Santa Rosa para esta recolección. Es fácil llegar a la Parroquia de Santa Rosa y a su Coliseo, pues está ubicado en el sector de Las Palmas, en la Av. Santa Rosa y Padre Iturralde, muy cerca al monumento al Indio Colorado. El teléfono de Cáritas Santo Domingo es el 370 81 13 y pueden comunicarse directamente conmigo; mi número de celular es el 0981-112-713, en donde estaré presto a recibir la ayuda generosa de todas y todos ustedes”.

“Todas las acciones en favor de Manabí están siendo coordinadas con el Arzobispo de Portoviejo.  Han llegado ya muchos recursos, gracias a Dios; pero ahora viene la tarea de organizarlos, clasificarlos, de hacer los paquetes respectivos para cada familia y luego diligenciar la entrega pronta y oportuna. Estamos trabajando conjuntamente con el Municipio, el MIES y otras instituciones de ayuda humanitaria que ya están funcionando en la emergencia”.

Por último, José hace un llamado a todas y todos los ecuatorianos: “No hagamos turismo del dolor de nuestra gente. Lo que hay que hacer es apoyar. Y apoyar ahora; si no es ahora, ¿cuándo? Es la hora de la sensibilidad frente al dolor ajeno, y es deber cristiano apoyaren todo lo que sea posible a quienes viven estos momentos de angustia y dolor”.

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