Cinco comunidades del sur de la provincia de Esmeraldas (Palma Real,  El Gallo,  Bunche,  Pedro Carbo y Bilsa) que se ubican en el  cantón Muisne, se conectan al mundo a través de internet. Los niños, niñas y jóvenes ahora pueden acceder a educación gracias a este proyecto. Esto es posible mediante el apoyo de Cáritas Española, Cáritas Ecuador y el acompañamiento y acción del Vicariato Apostólico de Esmeraldas.

Muchas  veces  renegamos cuando  nuestro teléfono no para de  sonar,  por llamadas,  por mensajes, correos, publicidad o porque simplemente por estar conectados somos receptores inmediatos de un universo infinito de información que  muchas  veces  nos termina causando hastío y  estrés, y terminamos diciendo “quisiera  liberarme un día, una semana de esto”, cuando sin darnos  cuenta enseguida ya estamos nuevamente conectados a cualquier  servicio de internet. Ese  es el  mundo  de hoy, un mundo  que se mueve   a la  velocidad de la  comunicación, a la  velocidad que nos brinda la tecnología. A  tal  punto  que  los  jóvenes de  hoy  siempre dicen “ ¿Cómo  sabrían  vivir  antes  sin  internet?”, les  parece  imposible  vivir  sin esta  tecnología y tienen razón, es que en internet encuentras todo, un artículo, un libro, encuentras la biblioteca, la escuela,  la misma   universidad esta en la  red. Hoy es común  ver  bibliotecas  casi  vacías versus  multitudes personas conectadas a una sala  virtual, personas  interactuando  desde una  video llamada  hasta multitudes interactuando  en una  magistral conferencia,  desde  cualquier parte del mundo.

Entonces,  mientras  esto ocurre en el mundo, imagínense que, en comunidades del sector rural de  nuestro querido Ecuador, donde  hace su  vida una  familia  campesina,  no tengan ni la más remota esperanza de acceder a servicio de internet y que los estudios de los niños y jóvenes se vean afectados, por no tener ningún medio de  conexión, ya sea de telefonía móvil o fija, entonces  son comunidades  que  se ven obligadas  a migrar,  a salir de  su  tierra para  dar mejores  oportunidades de educación a sus hijos e hijas.

 

La  convivencia  de la Iglesia católica y Cáritas junto a la  comunidad, hace  posible entender  y sentir su necesidad y juntos  buscar  alternativas  factibles de  solución. Es así  que, gracias  a la  intervención del Proyecto Fase II que se ejecuta a favor de las comunidades  de  Esmeraldas y Manabí  que  fueron  duramente  afectadas por  el  terremoto de  abril del 2016, con la  cooperación de  Cáritas Española, Cáritas Ecuador y el acompañamiento y acción del Vicariato Apostólico de Esmeraldas, cinco comunidades del Sur de Esmeraldas (Palma Real,  El Gallo,  Bunche,  Pedro Carbo y Bilsa) que se ubican en el  cantón Muisne, se conectan al mundo, a través de internet.

En esas comunidades sus  niños, niñas y  jóvenes  podrán  continuar  con sus clases en la  escuela y colegio desde su  comunidad, se terminó  el martirio de caminar  hasta  encontrar  señal y  poder  receptar información y comunicarse; los  adultos  podrán realizar consultas para  producir mejor su  cacao, para buscar oportunidades de mercado, en fin, porque es una  tierra que da en abundancia y que una de las necesidades más grandes es el acceder a la información, lo que  hace  entendible el amor de su gente a su tierra.

A  todos  nos  llena  de  satisfacción cumplir con este  gran objetivo que  beneficia  a más de trecientas familias, contribuir a la educación de los niños y jóvenes y al desarrollo de la comunidad. Nos alegra ver el entusiasmo de  los  comuneros, hombres y  mujeres, ayudando y colaborando con los técnicos en la  instalación de  los  equipos que proveen internet, fue  una semana  de  intenso  trabajo hasta altas horas de la noche, porque  era  impostergable para todos  la llamada  por  whatsapp que debía  hacerse  para  dar  la  buena  noticia  de  que  ya  tienen  internet, y que se  abrió en su propia comunidad  una  ventana de oportunidades al mundo.  Gracias  a la  decisión  de  todos quienes  confiaron en el acompañamiento del  Vicariato Apostólico de Esmeraldas y de  Cáritas Ecuador, comprendiendo  que  su  mayor  fortaleza  estaba en  su unión  para  lograr objetivos comunes por el bienestar de las comunidades que hoy más que nunca necesitan de la cercanía de Cáritas.

 

Medardo Olivo G.

CONSULTOR

 

 

 

 

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