José Mendoza es el coordinador de la Pastoral de la Mujer en La Troncal. Suena extraño que un hombre esté a cargo de un programa femenino, pero como él mismo dice, “Allí me ha puesto Dios.  Le doy gracias a Él por dejarme trabajar en estos tres espacios: mujer, familia y pastoral. Manejamos más de 100 organizaciones de mujeres. A la mujer hay que enseñarle a pescar, pero todo parte del respeto hacia ellas: si no las respetamos, nada que se haga vale”.   

José lleva ya 37 años de labores pastorales en las provincias  del Azuay y Cañar: “Trabajamos tres ejes: formación, evangelización y micro-proyectos productivos. Hay que mejorar la parte económica de la mujer y, al mismo tiempo, reforzar sus valores espirituales. Mi mujer, mis hijos y mis nietos respaldan mi trabajo y me dan fortaleza”.

“El trabajo pastoral es difícil, porque se aprovechan de organizaciones de la Iglesia con intereses políticas. Yo califico mi trabajo en un 70 u 80% de efectividad. Cuando convocamos, tenemos 500 a 600 personas, en su mayoría mujeres, que nos acompañan”.

A nosotros nos sigue causando sorpresa el que un hombre esté al frente de un nutrido grupo de trabajo femenino;  Josè nos responde así: “Siendo barón, al principio, en algunas comunidades, me preguntaban y yo respondía que en el trabajo de la Pastoral somos uno solo, como en el cielo, como los ángeles, en donde no hay diferencia de género”.

“Aquí, para la mujer, los dos problemas grandes son el maltrato y el machismo. Las mujeres y los hombres somos iguales, y el liderazgo no tiene género. La mujer debe ser serena, firme y segura. Hoy hay cambios; las mujeres se han tomado espacios importantes en muchos campos y luchan por estos puestos”.

“Dios me ha dado capacidades para ayudar y dar alegría para vivir. En comunidades distantes, encuentro mujeres que ayudan a cruzar puentes y caminos, son verdaderos signos de esperanza, caridad, justicia y paz. La enfermedad más dura es la del alma”.

“Hay que liberarse del complejo de ser mujer. Escuelas y colegios son espacios que nos hemos tomado para hablar de equidad de género. También estoy involucrado en el Seguro Campesino, porque eso enlaza y amplía espacios de lucha. Nuestra cooperativa finanza micro-proyectos y ya se va conociendo nuestra labor”.

“En cada parroquia debe haber una  Pastoral de la Mujer; así lo pide la Doctrina Social de la Iglesia: fortalecer la institucionalidad, la organización en las parroquias; crecer en s0lidaridad, dándole apertura a las mujeres para que trabajen por un  mundo mejor”.

“Creo que con la venida del Papa se va a fortalecer toda la Pastoral Social, con la mujer como centro, pues ella hace pastoral desde su casa, de adentro hacia afuera”.

“Hago un llamado para que los párrocos de todo el país formen grupos de Pastoral de la Mujer. Madres y padres de familia deben  ser pastores desde el hogar: no basta con enseñar a rezar, también deben catequizar y evangelizar, pues solo así serán promotores del desarrollo personal; nadie les va a formar a sus hijos, tiene que ser desde la madre y el padre que provenga esa formación cristiana”.

José nos deja un último mensaje para todas las mujeres del país: “Jamás agachen la cabeza, ustedes son imagen y semejanza de Dios. La acción fundamenta la oración, no basta con rezar, es el momento de actuar”. Adelante, José. Eres un ejemplo de integración, de trabajo y de fe en la construcción de un mundo mejor, en donde la mujer recupere toda la dignidad con la que Dios la trajo a este mundo.

Foto: datuopinion.com

 

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