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El 8 de marzo es una fecha memorable y la estableció la Organización de la Naciones Unidas (ONU) en 1977, en homenaje a las 129 obreras textiles de la fábrica Cotton de Nueva York en Estados Unidos, donde fallecieron en un incendio mientras realizaban una huelga, reclamando mejores condiciones laborales el 8 de marzo de 1857.

Han pasado 167 años desde esa fecha, y la lucha de las mujeres por la igualdad de género y que se respeten sus derechos, continúa. “Es primordial y vital garantizar los derechos de las mujeres y las niñas en todos los ámbitos de la vida, que es la única forma de asegurar el desarrollo sostenible”, señala la Organización de la Naciones Unidas.

La Red de Cáritas Ecuador, a través de los diferentes proyectos que ejecuta en las 26 jurisdicciones eclesiásticas, promueve la defensa de los derechos de las mujeres para eliminar la violencia de género en diferentes ámbitos y que los mismos se visibilicen para cimentar una sociedad libre de violencia.

Para Kelly Jordán, técnica del área de movilidad humana de Cáritas Sucumbíos, los derechos de las mujeres aún no se promueven en su totalidad como es la igualdad de género, “aún falta mucho, hemos avanzado sí, pero todavía debemos seguir luchando, para fortalecernos, levantarnos juntas y reconocer la diversidad de nuestras propias experiencias. Este 8 de marzo, es un día conmemorativo para seguir visibilizando los derechos de las mujeres.

Desde la Amazonía ecuatoriana, es importante hacer un llamado a la acción, para construir un mundo más inclusivo, donde las generaciones futuras puedan disfrutar de derechos más amplios y justos.

“Recordar esta fecha para sensibilizar es vital, porque se sigue asesinando a mujeres y niñas de formas muy crueles cada 27 horas. Son cifras alarmantes, hay que elaborar leyes y asegurar de manera más efectiva las necesidades y preocupaciones sobre los derechos de las mujeres. Hay que fortalecer, las diferentes redes de mujeres y seguir alzando la voz de lucha y reconocer la resistencia de muchas mujeres que han hecho cambios en el Ecuador y el mundo”, finaliza Kelly.

“Quiero Vivir en un mundo libre y Sin Miedo”

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), lograr la igualdad de género, en un mundo que enfrenta múltiples crisis que someten a comunidades a una inmensa presión, es más vital que nunca. Garantizar los derechos de las mujeres y las niñas en todos los ámbitos de la vida es la única forma de asegurar el desarrollo sostenible.

Uno de los principales obstáculos para lograr la igualdad de género en 2030, es la alarmante falta de financiamiento, con un abrumador déficit anual de 360.000 millones de dólares, en las medidas destinadas a alcanzar la igualdad de género. Financiar los derechos de las mujeres: Una cuestión de derechos humanos.

El tiempo se acaba. La igualdad de género sigue siendo el mayor reto en materia de derechos humanos. Invertir en políticas para avanzar la igualdad de género es un imperativo desde la perspectiva de derechos humanos y la piedra angular para crear sociedades inclusivas. Los avances para las mujeres benefician a todas las personas en todo el mundo.

Frente a ello, el reconocimiento de los derechos de la mujer, sigue siendo una lucha en diferentes países del mundo, sostiene Fanny Balseca, técnica de la Casa de Acogida Buen Samaritano, quien agrega que aún persisten desafíos y desigualdades que requieren nuestra atención continua y compromiso social.

“Hoy en día, las mujeres tienen acceso a oportunidades educativas y laborales que antes les eran negadas, se están haciendo avances en la lucha contra la discriminación de género y la violencia. Sin embargo, aún existe brechas salariales, barreras y desafíos para alcanzar la igualdad de representación en posiciones de liderazgo y toma de decisiones. Por ello, debemos seguir trabajando juntos para garantizar que todas las mujeres, sin importar su origen, raza, orientación sexual o condición socioeconómica, puedan ejercer plenamente sus derechos y vivir vidas libres de discriminación y violencia. Todos unidos al mismo ideal, podemos construir un mundo más equitativo y justo para todas las mujeres y niñas”.

Este 8 de marzo, recuerda la lucha por la igualdad y equidad de género. Día que permite reflexionar sobre los avances que las mujeres han logrado, pero también para reconocer los desafíos que aún queda por delante.

Elena Ortíz, técnica de enfoque de género de la Pastoral Social Caritas Esmeraldas, considera que, en Ecuador se ha logrado avances significativos en materia de igualdad. “A lo largo de la historia, las mujeres han luchado por su derecho al voto, a la educación, al trabajo digno, a la participación política y a una vida libre de violencia. Sin embargo, hay mucho camino por recorrer”.

“En muchas partes del mundo, las mujeres siguen siendo discriminadas y privadas de sus derechos fundamentales. La violencia de género sigue siendo una grave amenaza para la seguridad y el bienestar de las mujeres, sobre todo en la provincia de Esmeraldas donde existe una compleja dinámica de descomposición del tejido social, provocada por múltiples factores que afectan directamente y en mayor medida a las mujeres, entre ellos la violencia basada en género, discriminación y racismo estructural, recordemos que en Esmeraldas la mayoría de la población es afrodescendiente”

Cáritas Esmeraldas, conmemora este día a todas las mujeres de la pastoral y a las voluntarias de cada una de las parroquias, que es un día para unirnos y seguir trabajando por un mundo en el que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres.

“En este Día Internacional de la Mujer, hagamos un compromiso con la igualdad. Hagamos un compromiso con la justicia. Hagamos un compromiso con un mundo en el que todas las mujeres puedan alcanzar su pleno potencial”. En ese sentido, Elena Ortíz, recuerda que con esa mirada de solidaridad y empatía por nuestros hermanos y hermanas y citando al Papa Francisco, “«La mujer tiene la capacidad de tener juntos tres lenguajes: el de la mente, el del corazón y el de las manos. Y piensa lo que siente, siente lo que piensa y hace, hace lo que siente y piensa. No digo que todas las mujeres lo hagan, pero tienen esa capacidad, la tienen. Eso es estupendo»

¡Juntas podemos lograrlo!

Este 8 de marzo, varias organizaciones del país que trabajan y velan por los derechos de las mujeres, demandan que se respeten los derechos, que no se discrimine y no se queden atrás.

Es así, que la Fundación María Amor-Cabildo de las Mujeres de Cuenca, que trabaja por los derechos de las mujeres, se convocan como todos los años, “a una jornada mundial de acción y movilización para decir ¡BASTA! A todas formas de discrimen y violencia contra las mujeres, que constituyen expresiones del sistema capitalista y patriarcal contra más de la mitad de la población”.

Blanca Pacheco, directora de la Fundación María Amor de la ciudad de Cuenca, asegura que la participación en la jornada de movilización en esta fecha, “expresa la indignación porque 8 de cada 10 mujeres sufrimos violencia, por los cientos de femicidios en el país, porque las mujeres trabajamos hasta 30 horas más por semana que los hombres y percibimos hasta el 34% menos salario por el mismo trabajo, porque la principal causa de embarazo adolescente es la violación, porque se restringen y criminalizan nuestras expresiones de organización y protesta”.

“Demandamos del Estado y la sociedad se respeten nuestros derechos humanos y constitucionales: cese de la violencia y femicidios, igual salario por igual trabajo, valoración y corresponsabilidad en el trabajo de cuidado, derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y vigencia de los derechos sexuales/reproductivos, basta de desalojos y criminalización a defensoras de la naturaleza, libertad de organización y expresión”.

“El 8 de marzo no es un día festivo más, es un dia de lucha y reivindicación, en el que decimos con todas nuestras voces: ¡Basta de violencia física, sexual, psicológica, patrimonial, laboral, política! ¡basta de femicidios!¡basta de discrimen por ser mujer, madre, campesina, indígena, afro, vieja, niña, por elección sexual, por condición física!¡basta de la trata de mujeres y niñas! Nos queremos vivas, alegres, incluidas, iguales, respetadas, libres. NOS QUEREMOS POR LO QUE SOMOS: MUJERES”, finaliza Blanca Pacheco.

“Las mujeres indígenas sufren el racismo, la desigualdad económica y la violencia de género. Frente a los avances de la minería y el atractivísimo en los territorios y bordes costeros, las mujeres indígenas se organizan en mingas, encuentros nacionales y marchas para defender sus derechos”.

El 67,8 % de las mujeres indígenas ecuatorianas han sufrido algún tipo de violencia: física, psicológica, sexual, pago de alimentos, conflictos de herencia o acceso a la tierra. En este sentido, el nuevo Estado plurinacional e intercultural, fruto de la Constitución de 2008, reconoce a la justicia ancestral como una instancia de resolución de conflictos. Las mujeres indígenas reclaman que el Estado genere políticas que permitan prevenir y sancionar toda forma de violencia, al mismo tiempo que cuestionan la mentalidad patriarcal de sus autoridades”, según da cuenta la plataforma digital Debates Indígenas.

Mónica Chuji Gualinga, mujer kichwa amazónica y directora adjunta Para América Latina y el Caribe de la organización global Indigenous Peoples Rights International (Derechos de los Pueblos Indígenas Internacional), llega con un mensaje de reconocimiento para las mujeres y destaca el invaluable aporte de las mujeres indígenas a la sociedad, al país y al planeta. “Somos poseedoras de conocimientos ancestrales milenarios, somos guardianes de la naturaleza, de la biodiversidad, del agua, somos educadoras, productoras de alimento, somos pilares de la soberanía alimentaria, pero nos enfrentamos a múltiples formas de violencia que afectan a nuestros derechos individuales y colectivos”.

La violencia física, la violencia sexual, la violencia psicológica, la violencia ambiental, la criminalización nos afecta directamente. Hace poco el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW), adoptó la recomendación general 39 sobre mujeres y niñas indígenas cuyo propósito es, orientar a los estados parte a que tomen medidas legislativas y políticas para garantizar el pleno ejercicio de nuestros derechos. La violencia intrafamiliar, la violencia contra las mujeres y niñas, es una violación de Derechos Humanos. Necesitamos estar unidos y unidas para erradicarla”.

“Las reivindicaciones de los legítimos derechos de las mujeres, a partir de la firme convicción de que varón y mujer tienen la misma dignidad, plantean a la Iglesia profundas preguntas que la desafían y que no se pueden eludir superficialmente”, Evangelii Gaudium, n.104.

«En el mundo, donde las mujeres siguen sufriendo tanta violencia, desigualdad, injusticias y maltratos —y esto resulta todavía más escandaloso si es provocado por quienes profesan la fe en el Dios «nacido de una mujer»—, hay una forma grave de discriminación, que está precisamente vinculada a la formación de la mujer». Papa Francisco

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