El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, como un homenaje a las tres hermanas Mirabal, asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por su valiente oposición a la dictadura que ejerció –por más de 30 años– Leónidas Trujillo en la República Dominicana. Al día de hoy esta lucha continúa.

Esta fecha se ha convertido en un tiempo de reflexión y acción sobre los compromisos para eliminar la violencia contra las mujeres, también, es una oportunidad para renovarlos, amplificarlos y elaborar estrategias que permitan alcanzarlo.

En Ecuador la situación de violencia hacia la mujer no ha cambiado, según la Asociación Latinoamericana para el Desarrollo Alternativo (ALDEA), 272 mujeres han sido víctimas de femicidio entre enero y noviembre de 2022.

¿Cual es la situación actual en el país?

Conversamos Dayana Dajan, misionera voluntaria del Vicariato Apostólico de Aguarico. Dajan menciona que la violencia intrafamiliar es uno de los principales problemas que afecta a la sociedad de Orellana, sin respetar edad, etnia, posición social; pues los conflictos familiares que terminan en violencia se dan familias más humildes como en las de alto rango social, provocando las consecuencias físicas y psicológicas en los miembros de la familia. Información que recoge el colectivo Casa Paula, institución que trabaja en la protección de mujeres y niños maltratados.

El fenómeno migratorio, el incremento de hogares disfuncionales y la pobreza son algunas de las causas que desencadenan la violencia intrafamiliar, siendo el grupo de las mujeres y de los y las más pequeñas que la sufren más.

Para el colectivo Casa Paula, la mujer se desenvuelve en una sociedad machista, donde los índices de violencia están marcados por el maltrato físico, psicológico y sexual. Para las mujeres, el acceso a la educación, justicia, salud y trabajo son algunos de sus derechos constantemente vulnerados en el país.

Algunas cifras a considerar:

  • En Ecuador se registran 14 denuncias diarias por violencia, de las cuales, el 90% son víctimas de sus propios familiares.
  • El 40% de la población de Ecuador, ha sido víctima de violencia sexual.
  • El 40% de la población no identifica qué es violencia.
  • El 50% de profesionales médicos de referencia (psicólogos, psiquiatras, ginecólogos), desconoce que el maltrato existe.
  • Ecuador pierde 4600 millones de dólares anuales por violencia de género, lo que equivale a un 4% menos del producto bruto.
  • El 80% de problemas de salud mental a nivel nacional, son por problemas emocionales.

Según los datos de la Encuesta Nacional sobre Relaciones Familiares y Violencia Contra Mujeres, a nivel nacional el 64,9% de las mujeres han sido víctimas de violencia a lo largo de sus vidas.

Mujeres en movilidad humana

Jhoana Castro es técnica de asistencia psicosocial de Cáritas Ibarra, atiende a población en situación de movilidad humana, señala que Imbabura continúa siendo una provincia de tránsito y destino de familias en situación de movilidad humana, pero las instituciones que brindan servicios de atención especializados en asistencia humanitaria, jurídica o psicosocial son cada vez más limitados en relación a la demanda que existe, incrementando las situaciones de riesgo y vulnerabilidad

La población de acogida que vive en condiciones precarias en la provincia ha sentido como un agravio la asistencia humanitaria que se brinda a las personas en movilidad. Es así que la integración local y migrante es uno de los principales desafios que se enfrenta la provincia. 

Aunque el paso del tiempo ha calmado la situación, una parte de la población local sigue siendo hostil con personas migrantes, quienes muchas veces son discriminados en el sector público, privado, unidades educativas, servicios de salud, espacios públicos, entre otros.

En ese sentido, Jhoana considera que la situación que enfrentan las mujeres en la provincia de Imbabura, es similar a lo que sucede en el resto del país; la falta de empleo y oportunidades crea una brecha. Se ha incrementando los niveles de violencia tanto para mujeres de la localidad como para mujeres migrantes que van en busca de una oferta laboral.

Mujeres que trabajan en ventas ambulantes o se encuentran en situación de mendicidad, todo ello trae consigo otras situaciones como exponerse a: acoso sexual, abuso verbal, físico o propuestas para realizar trabajo sexual.

La violencia contra las mujeres y niñas sigue siendo uno de los obstáculos más persistentes y extendido a nivel mundial, para alcanzar igualdad y desarrollo. 

«Que la conmemoración del Día internacional de la No violencia contra la mujer, sea la reafirmación y empuje de una lucha constante por nuestros derechos, es hora de tomar medidas transformadoras que pongan fin a la violencia contra mujeres y niñas. El cambio es posible cuando todos luchamos por un bien común», finaliza Jhoana Castro.

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