Cinco años atrás, Ecuador sufrió las consecuencias de un terremoto de magnitud 7.8 Mw. La consecuencias de ese desastre se registraron en gran parte en la provincia de Manabí, pero también afectó a otras zonas de la región costa en Esmeraldas, Los Ríos y Guayas.

Hoy recordamos con admiración a las comunidades que han logrado enfrentar esas dificultades, resistir y resurgir. Recordamos como la solidaridad de miles de personas se mantuvo de pie y alimento la fe y esperanza de los afectados.

Para conmemorar esta fecha, en el programa de radio La Casa Grande, conversamos con el padre José García, Secretario Ejecutivo de Cáritas Ecuador, y Nelly Cevallos, Coordinadora de Proyectos, para conocer que pasó en las comunidades durante este tiempo, como se encuentran ahora y como Cáritas contribuyó a su desarrollo, conocer cuáles son esas lecciones aprendidas y las buenas prácticas que nos deja.

El padre García sostiene que ante una emergencia de esa magnitud «es fundamental tener claro el acompañamiento permanente a las personas en todas sus dimensiones, trabajar de manera comunitaria, y, como dice el Papa Francisco, caminar juntos, pues todos vamos en la misma barca; es fundamental promover la conciencia comunitaria, establecer vínculos; en una emergencia es muy importante trabajar procesos de acompañamiento desde el corto mediano y largo plazo para involucrarnos con los grupos de las comunidades».

En la emergencia del terremoto, es importante mencionar que parte fundamental del resurgimiento de las comunidades ha sido fundamentalmente liderado por las mujeres «porque tienen la capacidad para construir, organizar, dar vida y estar siempre dispuestas a un esfuerzo más, para amar como mujer, como madre; el poner en el centro de la reconstrucción a la mujer, potencia su autoestima, el trabajo en grupo y la equidad, que es fundamental en la intervención de las emergencias», reflexiona García.

En ese sentido el padre también destaca que frente a una emergencia se debe tomar en cuenta y tener claro el enfoque de derechos, «no podemos quedarnos en dar sobras, cada persona ante una emergencia sigue teniendo derechos y tiene la capacidad de luchar por ellos».

Nelly Cevallos, Coordinadora de Proyectos, recuerda a los territorios de intervención durante la emergencia en el 2016, y que hasta ahora continúan a través de las actividades de la II Fase del proyecto: Paso de la Emergencia por el terremoto al Desarrollo Humano Integral y Solidario, cuyo objetivo es el fortalecimiento de capacidades organizativas, sociales, productivas, económicas y políticas de las familias en las provincias de Manabí y Esmeraldas.

Durante el proceso de intervención se trabajó en las comunidades del cantón Muisne en la provincia de Esmeraldas, en Pedernales, Jama San Vicente, Portoviejo, Manta en la provincia de Manabí, y en Babahoyo en la provincia de Los Ríos, se trabajó en las zonas rural y urbana marginal.

Varias actividades se ejecutaron en las comunidades afectadas por la emergencia del terremoto, menciona Nelly Cevallos, quien destaca que durante la primera fase de intervención el objetivo fue brindar una vida más digna a quienes lo perdieron todo, por eso la ayuda humanitaria, el acompañamiento espiritual y fortalecimiento psico-afectivo- social, los huertos familiares, los emprendimientos, la construcción de viviendas seguras y saludables .contribuyeron a mejorar las condiciones de vida de las familias a través de la seguridad alimentaria y reactivación económica desde el enfoque de DHIS.

Conversamos con dos personas beneficiarias del proyecto para saber que ha pasado durante estos cinco años. El primero es Edwin Barrios, de la Parroquia San Isidro del Cantón Muisne de la Provincia de Esmeraldas – «Después del terremoto, con la ayuda de Cáritas Ecuador, gracias a Dios tenemos un emprendimiento de la comunidad, un criadero de aves y cerdos y también para mantenimiento de cacao, que la zona es muy productiva en cacao. Gracias a Dios nos ha ido bien en el proyecto que sigue en pie y estamos luchando día a día para mantenerlo. Iniciamos 21 personas y ahora somos 28 familias que se benefician del proyecto».

«Gracias a Dios llego Cáritas en el momento que más lo necesitaba, desde ahí se hizo presente, nuestra comunidad ha cambiado y llegó el apoyo de Cáritas, nos organizamos como mujeres emprendedoras, siempre fue el deseo de emprender en el turismo comunitario y ahora tenemos esa fuente de ingreso para nuestras familias. Recibimos capacitación, talleres de contabilidad para empezar a trabajar en el turismo. Ahora trabajamos con todos los protocolos del bioseguridad. Somos 60 familias que nos beneficiamos de este emprendimiento. Gracias a Dios ha mejorado nuestra calidad de vida, los talleres que nos dieron nos ha servido mucho». Gladys Cabezas, de la Parroquia Buches, de la provincia de Esmeraldas.

«Todo lo que hemos hecho se ha hecho de Corazón, el año 2020 ha sido difícil quizás en el terremoto tuvimos un tiempo para prepararnos, el año pasado ha sido complicado, difícil, un agradecimiento al equipo de Cáritas Ecuador, los señores obispos, voluntarios, agentes de pastoral, religiosas, religiosas, por todo el trabajo», finaliza Cevallos.

«Un profundo agradecimiento a toda la comunidad, hay muchas necesidades pero también hay mucha solidaridad y cuando compartimos desde lo que tenemos desde los que podemos estamos engrandeciendo nuestra visa y nuestro país, Dios le pague infinitamente», finaliza el padre García.

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