Se celebra cada 20 de junio en honor de las personas refugiadas y desplazadas de todo el mundo. El día mundial del refugiado se celebró por primera vez el 20 de junio de 2001, en conmemoración del 50 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951.

Para enaltecer la fuerza y el coraje de las personas que se han visto obligadas a abandonar su hogar para escapar de conflictos o persecuciones, se recuerda el 20 de junio de cada año. Es una ocasión para fomentar la comprensión y la empatía hacia las personas refugiadas y desplazadas en consideración de las difíciles circunstancias en las que se encuentran.

Ecuador es el país que ha reconocido a la mayor cantidad de personas refugiadas en América Latina. Hasta septiembre de 2020, 69.897 personas han sido reconocidas como refugiadas. Más del 95% de ellas son de nacionalidad colombiana, según la agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR.

Además, en Ecuador hay 25.025 solicitantes de la condición de refugiado, que se encuentran a la espera de una decisión del Estado. Adicionalmente, el país alberga a más de 400 mil refugiados y migrantes de Venezuela.

La tercera ronda de la Evaluación Conjunta de Necesidades del Grupo de Trabajo para Refugiados y Migrantes (GTRM) visibiliza las principales necesidades de personas refugiadas y migrantes de Venezuela en Ecuador. Según el GTRM, el resumen de los resultados de la evaluación conjunta de necesidades principales es el acceso a alimentos, las necesidades de empleo y la necesidad de alojamiento.

Varias dificultades enfrentan las miles de personas que se encuentran en condición de refugiadas, se puede mencionar la atención médica, encontrar escuela para sus hijos, así como encontrar un lugar seguro para sentir tranquilidad donde sus hijos puedan jugar y divertirse.

Una de cada treinta personas en el mundo ha tenido que migrar de su hogar. En la mayoría de los casos a través de una migración forzada provocada por los conflictos armados, catástrofes naturales y humanas, así como los efectos de la globalización y la polarización económica: encontrando en su camino muchos peligros que no disminuyen cuando llegan a su destino.

La discriminación, la inestabilidad laboral, la falta de regularización, integración social, acceso a la alimentación, salud, educación, vivienda, y en general a una vida digna son las necesidades diarias a las que debemos dar respuesta en los países de destino para hacer realidad la Declaración Universal de los Derechos Humanos permitiendo el reconstruir sus proyectos de vida que nunca debieron ser pausados de forma forzada.

Como Cáritas Ecuador y desde el área de Movilidad Humana buscamos hacer realidad los verbos enunciados por el Papa Francisco: «acoger, proteger, promover e integrar al refugiado y migrante en cada acción que realizamos».

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